Todo comenzó el jueves pasado. Estaba en Laureles, caminando por esa zona llena de bares y restaurantes que siempre huele a asado, cuando entré a una pescadería. No voy a decir el nombre, pero sí te digo que tenía un letrero que decía: ‘El mejor pescado de Medellín’. Spoiler: no lo era.
El lugar estaba medio vacío, con un par de mesas ocupadas por gente que parecía estar allí más por obligación que por gusto. El aroma era… interesante. No era precisamente el olor fresco del mar, sino más bien a limpiador de pisos mezclado con algo que no quiero recordar. Pero bueno, me senté y pedí un ceviche. Lo que vino después fue un desastre gastronómico que aún me da escalofríos.
El plato llegó con un aspecto sospechosamente grisáceo, y el camarón tenía una textura que solo puedo describir como ‘gomosa’. Intenté comerme un bocado, pero mi cuerpo me dijo: ‘No, mijito, eso no es comida’. El camarero, viendo mi cara de asco, me dijo: ‘Es que hoy no llegó el pescado fresco’. ¿Y por qué me lo vendieron entonces? No lo sé, pero ahí estaba yo, pagando por algo que ni mi perro comería.
Salí de allí pensando: ‘¿Cómo es posible que este lugar siga abierto?’. Y entonces, mientras caminaba, me di cuenta de algo más grave: no tienen ni idea de Marketing Digital. Su Instagram tenía 12 seguidores (probablemente todos familiares), su página web era un Windows 95 viviente, y su único esfuerzo por atraer clientes era ese letrero engañoso. Así que aquí estoy, escribiendo esto para decirte cómo las pescaderías de Medellín están perdiendo miles de clientes por ignorar lo básico. Y tú, ¿estás cometiendo los mismos errores?
Por qué tu Instagram parece un álbum de fotos de tu abuela
El otro día hablé con el dueño de una pescadería en El Poblado. Me dijo: ‘Yo no necesito Instagram. Mis clientes llegan solos’. Claro, porque en pleno 2023 todo el mundo anda buscando pescaderías como si fueran tesoros escondidos. Spoiler: no es así.
Tu Instagram no es un álbum de fotos donde subes las cosas porque sí. Es tu escaparate digital. Si subes fotos borrosas de un pescado con el flash encendido, ¿qué crees que va a pensar la gente? Exacto: ‘Ahí no voy’. Las fotos tienen que ser tentadoras, jugosas, casi hacer que la gente salive al verlas. Y no, eso no significa que tengas que contratar a un fotógrafo profesional. Un buen teléfono y un poco de luz natural hacen milagros.
Y no me vengas con eso de ‘Ya tengo Instagram, subo una foto cada tres meses’. No es suficiente. Necesitas publicar regularmente, responder a los comentarios y usar los hashtags correctos. Sí, eso lleva tiempo, pero ¿prefieres perder clientes o ganar plata?
Tu página web parece un cementerio digital
Voy a ser honesto: la mayoría de las webs de pescaderías en Medellín dan pena. Parecen hechas en los 90, con colores chillones, fuentes imposibles de leer y botones que no funcionan. ¿Quién va a creer que tienes el mejor pescado si tu web parece una estafa?
El otro día le dije a un cliente: ‘Tu web es como entrar a un almacén abandonado. Nadie quiere quedarse’. Y no exagero. Si tu web no es rápida, fácil de navegar y visualmente atractiva, estás perdiendo clientes. Y no, no es necesario gastarse medio salario en una web. Hoy en día tienes herramientas como WordPress o Wix que te permiten hacer algo decente sin ser un genio de la informática.
Pero ojo, una web bonita no es suficiente. Si no tienes información clara sobre tus productos, tus precios y cómo llegar a tu local, la gente se va a ir. Y si no tienes un botón de WhatsApp o un formulario de contacto, mejor ni la tengas. ¿Para qué quieres una web si nadie puede contactarte?
Publicidad en Facebook: el secreto mejor guardado
Aquí va una verdad incómoda: si no estás usando Facebook Ads, estás regalando clientes. Sí, sé que muchos dueños de pescaderías piensan: ‘Eso es muy caro’. Pero déjame decirte algo: no es caro si lo haces bien.
El otro día hablé con un cliente que gastaba $500.000 al mes en volantes. ¿Adivina cuántos clientes nuevos le trajo eso? Cero. Le propuse invertir esa misma plata en Facebook Ads y en una semana tenía más pedidos de los que podía manejar. ¿Por qué? Porque Facebook te permite llegar a la gente exacta que te interesa. ¿Quieres vender ceviche a gente de Laureles? Perfecto, Facebook te muestra el anuncio solo a esas personas. ¿Quieres promocionar tus descuentos a mamás que les gusta cocinar? Facebook te lo resuelve.
Pero ojo, no es tan simple como poner $100.000 y esperar a que llueva plata. Necesitas imágenes atractivas, un mensaje claro y un llamado a la acción. Si pones un anuncio que dice: ‘Tenemos pescado’, nadie va a hacer clic. Pero si pones: ‘¿Cansado de pagar de más por pescado fresco? Haz tu pedido hoy y llévate un 20% de descuento’, ahí sí vas a tener resultados.
El poder del boca a boca digital
Finalmente, hablemos de las reseñas. Sí, esas cosas que nadie quiere leer pero todo el mundo revisa antes de ir a un lugar. Si tienes una pescadería y no estás pendiente de tus reseñas en Google, Facebook o TripAdvisor, estás cometiendo un error gigante.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Yo no puedo controlar lo que dicen de mí’. Error. Sí puedes. Si alguien te deja una mala reseña, responde de manera amable ofreciendo una solución. Si alguien te deja una buena reseña, agradécele y compártela en tus redes sociales. Las reseñas son como el boca a boca, pero digitalizadas. Y en una ciudad como Medellín, donde todo el mundo recomienda todo, eso es oro puro.
Así que ya sabes, si tienes una pescadería en Medellín y estás ignorando el Marketing Digital, estás dejando miles de pesos en la mesa. No esperes a que sea demasiado tarde. Empieza hoy mismo.
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