¿Tu edificio está en modo ‘fantasma’ online? Guía salvaje de marketing digital para propiedad horizontal en Medellín

El día que un edificio en Medellín casi pierde $500 millones (por no saber de marketing digital)

Había una vez un edificio bonito en El Poblado. No lo voy a nombrar porque me pueden demandar, pero digamos que tenía vista al río, piscina, gimnasio y hasta un salón de eventos que parecía sacado de una revista de diseño. El problema es que nadie lo sabía. Literalmente, nadie.

El administrador, un señor que llamaremos Don Carlos (porque se parece a todos los Dons que conoces), pensaba que poner un cartelito en la puerta con ‘Se Vende’ era suficiente. Total, el edificio era bonito, ¿no? Pues no. Pasaron tres meses y ni una sola llamada. Tres meses. Imagínate el silencio incómodo de esos celadores esperando a que alguien llegara.

Hasta que un día, un vecino que trabajaba en marketing digital le dijo: ‘Don Carlos, ¿usted sabe que su edificio no aparece ni en Google Maps?’. Don Carlos se quedó blanco. Literalmente, como si lo hubieran pillado robándose un bulto de cemento. Resulta que el edificio no solo no estaba en Google Maps, sino que la única foto que había online era una que alguien subió por error en 2015, donde solo se veía una esquina de la fachada. Ni siquiera se sabía que tenía piscina.

Total, que Don Carlos llamó a este vecino, le pagó lo que él pensó que era una exageración, y en dos semanas ya tenía el edificio en Google Maps, fotos profesionales, un sitio web y hasta un anuncio en Facebook. En menos de un mes, ya tenía 10 llamadas interesadas. ¿El resultado? Vendió un apartamento en $500 millones. ¿El costo? Menos de $2 millones en publicidad.

Moraleja: Si tu edificio no está online, estás perdiendo plata. Punto.

¿Por qué tu web parece un cementerio?

Ahora hablemos de errores comunes. Porque sí, Medellín está llena de edificios que tienen webs que parecen diseñadas en 1998. Fotitos borrosas, textos que ni tú te los crees (‘El mejor edificio de Medellín’), y botones que no funcionan. ¿Qué pasa? ¿Es que nadie prueba la web antes de publicarla?

El otro día me encontré con una web que decía: ‘Tenemos piscina, gimnasio y parqueadero’. ¿Y ya? ¿Eso es todo? Ni una foto del gimnasio, ni de la piscina. Nada. Es como si estuvieran vendiendo un apartamento del siglo XIX. ¿Cómo vas a captar la atención así?

Y no me hagan empezar con las fotos. Si vas a subir fotos de tu edificio, mínimo que se vea. No esas tomas desde ángulos imposibles donde solo se ve una esquina. ¡Ponle ganas! Que se vea la piscina, el gimnasio, el salón de eventos. Que el potencial comprador pueda imaginarse viviendo ahí.

El caso de Pepito y su anuncio de Facebook

Ahora, hablemos de anuncios. Porque sí, en Medellín hay gente que todavía piensa que poner un anuncio en Facebook es tirar la plata. Error. Error grave.

Te cuento el caso de Pepito. Pepito es administrador de un edificio en Laureles. Tiene un apartamento vacío hace meses. Un día, medio en broma, le dice a su hijo: ‘Oye, ponme un anuncio en Facebook a ver qué pasa’. El hijo, que sabe un poco de marketing digital, le crea una campaña con fotos profesionales, un texto llamativo (‘Vive en el corazón de Laureles con todas las comodidades’) y un público objetivo específico: personas entre 30 y 50 años, interesadas en apartamentos en Laureles.

¿Resultado? En una semana, Pepito tenía 15 llamadas interesadas. Dos semanas después, el apartamento estaba alquilado. ¿Costo de la campaña? $150.000. ¿Ganancia? Meses de alquiler.

¿Por qué funciona? Porque Facebook te permite llegar a la gente que realmente está buscando algo como lo que tú ofreces. Nadie está ahí por casualidad. Si alguien busca un apartamento en Laureles, tu anuncio aparece. Es así de simple.

¿Y Google Maps? ¿Te acuerdas de que existe?

Aquí viene otro error común: no tener el edificio en Google Maps. ¿En serio? ¿En pleno 2023? ¿Cómo va a encontrar tu edificio alguien que viene de otra ciudad? ¿Vas a mandarle coordenadas por WhatsApp?

El otro día, un cliente me dijo: ‘Es que no sé cómo se hace eso’. ¡Hombre! Si no sabes, aprende, contrata a alguien, pero hazlo. Porque si tu edificio no está en Google Maps, no existe. Punto.

Además, estar en Google Maps no solo te hace visible, sino que también te da credibilidad. Si alguien busca tu edificio y no lo encuentra, lo primero que piensa es: ‘¿Este edificio será legal?’. Sí, así de simple. Las apariencias importan.

La importancia del storytelling (o cómo vender un estilo de vida)

Por último, hablemos de storytelling. Porque sí, en Medellín hay gente que todavía piensa que vender un apartamento es solo decir: ‘Tiene tres habitaciones y dos baños’. Error. Error total.

El storytelling es vender un estilo de vida. Es hacer que el potencial comprador se imagine viviendo ahí. Que vea la piscina y piense: ‘Aquí voy a descansar los fines de semana’. Que vea el gimnasio y piense: ‘Aquí voy a ponerme en forma’. Que vea el salón de eventos y piense: ‘Aquí voy a celebrar los cumpleaños de mis hijos’.

Por ejemplo, en lugar de decir: ‘El edificio tiene piscina’, puedes decir: ‘Imagina los días de verano, tomando el sol junto a la piscina, disfrutando de la brisa de Medellín’. ¿Ves la diferencia? Una cosa es frío y aburrido. La otra es emocionante.

Así que, si estás vendiendo o alquilando un apartamento en Medellín, recuerda: el marketing digital no es opcional. Es obligatorio. Si no lo haces, estás perdiendo plata. Y eso, querido lector, es imperdonable.

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