Hace dos semanas, estaba en un café en El Poblado, disfrutando de un tinto y haciendo tiempo antes de una reunión. En la mesa de al lado, dos mujeres estaban hablando en voz alta sobre su nuevo emprendimiento: un jardín infantil.
‘Y entonces, ¿qué hiciste para promocionarlo?’, preguntó una. La otra respondió: ‘Puse un anuncio en Facebook y le pedí a mi prima que lo compartiera en su muro’.
¿En serio? ¿Esa era toda la estrategia? Me dieron ganas de intervenir, pero me contuve. Me quedé pensando en cómo tantos jardines infantiles en Medellín están cometiendo los mismos errores garrafales en marketing digital. Y aquí estoy, escribiendo esto para que no sigas esos pasos.
El error número uno: pensar que Facebook lo resuelve todo
‘Con Facebook alcanza’, me dijo una vez el dueño de un jardín infantil. Ah, claro, porque los padres del siglo XXI solo viven ahí, ¿no? Facebook es una herramienta, sí, pero no es la única. Y menos si tu anuncio es un muro de texto aburrido con fotos pixeladas.
El otro día vi el anuncio de un jardín infantil que decía: ‘Nuestro jardín ofrece educación de calidad’. Wow, qué original. Eso lo dice todo, ¿no? No, no lo dice. Hay mil jardines diciendo lo mismo. ¿Qué te hace único? ¿Por qué deberían elegirte a ti?
Por qué tu web parece un cementerio
Sí, hablo de esas páginas web que no se actualizan desde 2015, con fotos de niños borrosas y textos que parecen escritos por un bot. ‘Bienvenidos a nuestro jardín infantil, donde cultivamos el futuro’. ¿En serio? ¿Eso es todo lo que tienes que decir?
El otro día le dije a un cliente: ‘Tu web no está vendiendo, está durmiendo’. Y me contestó: ‘Pero es que no sé qué poner’. ¡Ah, claro! Porque vender es fácil, ¿no? Bueno, déjame decirte algo: si no sabes qué poner, mejor cierra la web y dedícate a otra cosa.
El caso de Pepito: cómo un jardín infantil pasó de cero a héroe
Pepito (nombre ficticio, obviamente) tenía un jardín infantil en Robledo. Era un lugar lindo, pero nadie lo conocía. ‘Es que aquí la gente no entiende’, me dijo. Sí, claro, el problema es siempre el cliente, ¿no?
Le propuse hacer algo diferente: contar historias. Le pedí que me contara qué hacía su jardín único. ¿Sabes qué me dijo? ‘Nada, somos como todos’. Ahí supe que tenía que darle una sacudida.
Le dije: ‘Pepito, si tú no crees en ti, nadie lo hará’. Empezamos a trabajar en una estrategia de storytelling. Creamos contenido sobre los niños, las actividades, los logros. Usamos Instagram para mostrar el día a día, con fotos y videos reales, no posados. Y en menos de tres meses, tenía lista de espera.
Por qué necesitas un blog (y no, no es para hablar de ti)
‘Pero yo no sé escribir’, me dijo otro cliente. Bueno, tampoco necesitas ser Shakespeare. Solo necesitas hablarle a tus clientes: los padres. ¿Qué les preocupa? ¿Qué buscan? Escribe sobre eso.
Por ejemplo: ‘Cómo elegir el mejor jardín infantil en Medellín’. O ‘5 señales de que tu hijo está listo para el jardín’. Si no sabes de qué escribir, pregúntales a los padres. Ellos te dirán.
El poder de los testimonios: no los subestimes
‘Pero es que nadie quiere dejar testimonio’, me dijo alguien más. ¿En serio? ¿Nadie? Entonces, quizás el problema no es el testimonio, es tu servicio.
Si das un buen servicio, los padres estarán felices de hablar de ti. Y si no, es hora de revisar qué estás haciendo mal. Los testimonios son oro. Úsalos.
Conclusion: deja de hacer lo mismo de siempre
Si quieres que tu jardín infantil destaque en Medellín, tienes que hacer algo diferente. Deja de pensar que Facebook lo resuelve todo, deja de tener una web que parece de los 90, y deja de creer que nadie te entiende.
Cuenta historias, muestra lo que haces, habla con tus clientes. Y sobre todo, cree en ti. Porque si tú no lo haces, nadie lo hará.
Ahora, si quieres más tips o necesitas ayuda, aquí estoy. Pero ya sabes lo primero que tienes que hacer: dejar de hacer lo mismo de siempre.
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