El día que la valla más cara de Medellín no vendió ni un helado
Había una vez, en una de las esquinas más transitadas de Medellín, una valla publicitaria que costó más que un apartamento en El Poblado. Sí, hablo de esa que está justo donde todo el mundo pasa: cerca de un centro comercial, en un cruce de semáforos y con un flujo de personas que haría pensar que es el lugar perfecto para vender cualquier cosa.
La empresa que la alquiló era una heladería nueva. Habían invertido todo su presupuesto en esa valla espectacular, con colores llamativos, un diseño que parecía sacado de un anuncio de Disney y un mensaje claro: ‘El helado más cremoso de Medellín’. Lo tenían todo, ¿no? Pues no.
Un mes después, la heladería cerró. La verdadera tragedia no fue que cerraran, sino que descubrieron que el 90% de las personas que pasaban por ahí no recordaban haber visto la valla. Ni siquiera sabían que existía una heladería. Y eso, querido lector, es lo que pasa cuando confías solo en una valla física y olvidas el marketing digital.
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día estaba buscando una empresa que instalara vallas para un cliente. Abrí Google, escribí ‘instalación de vallas Medellín’ y ¿sabes qué encontré? Webs que parecen diseñadas en el 2005. Fotitos borrosas, textos que dicen ‘somos líderes en el sector’ (sin pruebas, claro) y botones que no funcionan.
Un ejemplo clásico: la página de Don Pepito, un señor que lleva 20 años instalando vallas en Medellín. Cuando entras a su web, lo primero que ves es un fondo blanco con letras azules que dicen: ‘Instalación de vallas de calidad’. Ni una foto, ni un testimonio, ni un llamado a la acción. Nada. Solo texto. Y eso, querido Don Pepito, es como poner una valla en mitad de la nada: nadie la va a ver.
‘Es que yo tengo mi página en Facebook’
Este es otro clásico que me hace perder la paciencia. ‘Yo ya hago marketing digital porque tengo mi página en Facebook’, me dice un cliente con tono de orgullo. Y cuando entro a su página, veo que la última publicación es de hace 6 meses. ¡Seis meses!
El caso de María es el peor. María tiene una empresa de instalación de vallas y cree que con tener su página en Facebook ya está haciendo marketing digital. El problema es que solo publica fotos de las vallas que instala, sin ningún tipo de estrategia. Ni promociones, ni contenido útil, ni nada que atraiga a los clientes.
Un día le dije: ‘María, ¿para qué quieres una página en Facebook si nadie interactúa con ella?’. Y ella, muy seria, me contestó: ‘Es que mi sobrino me la hizo’. Claro, el sobrino que estudia sistemas y piensa que tener una página en Facebook es lo mismo que hacer marketing digital.
El poder de las reseñas (y cómo las estás ignorando)
Aquí viene otro error garrafal: no tener reseñas. El otro día, un cliente potencial me dijo: ‘Estaba buscando una empresa para instalar una valla, pero todas tienen malas reseñas o ninguna’. ¿Cómo puedes esperar que alguien contrate tus servicios si no saben si eres bueno o si existes?
El caso de Carlos es interesante. Carlos tiene una empresa pequeña de instalación de vallas y nunca se preocupó por las reseñas. Un día, un cliente le dejó un comentario negativo porque la valla se cayó. Carlos no hizo nada al respecto. El resultado: perdió contratos porque los clientes potenciales veían esa reseña y se asustaban.
Le dije: ‘Carlos, tien que responder a las reseñas, aunque sean negativas. Y tienes que pedirles a tus clientes satisfechos que te dejen comentarios’. Carlos hizo caso y ahora tiene más clientes que nunca.
No basta con Instagram, necesitas una estrategia
Aquí viene el problema más grande: creer que poner fotos bonitas en Instagram es suficiente. Sí, el contenido visual es importante, pero no es lo único. Necesitas una estrategia completa.
El caso de Laura es perfecto. Laura tiene una empresa de instalación de vallas y cree que haciendo fotos bonitas en Instagram ya está haciendo marketing digital. El problema es que no sabe quién es su público, qué quiere o cómo llegar a él. Solo publica fotos y espera que los clientes lleguen solos.
Un día le dije: ‘Laura, necesitas definir tu público objetivo, crear contenido que les interese y usar anuncios para llegar a ellos’. Laura hizo caso y ahora tiene más clientes que nunca.
Conclusión: No culpes al público, culpa tu marketing digital
Si tu valla en Medellín no vende, no es porque el público no la vea. Es porque no estás usando el marketing digital correctamente. Necesitas una web que funcione, una página en Facebook que sea activa, reseñas que hablen por ti y una estrategia que llegue a tu público objetivo.
El marketing digital no es un gasto, es una inversión. Y si no lo haces bien, lo único que conseguirás es perder clientes y dinero.
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