¿Recuerdas la última vez que pediste algo por internet y te llegó una semana después, en mal estado y encima te cobraron de más? Seguro que sí, porque aquí en Medellín parece que la logística es un deporte extremo en el que todo el mundo pierde. Pero tranquilo, hoy te voy a contar una historia que te hará reír, llorar y, sobre todo, aprender.
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El día que Juan intentó ser su propio jefe de logística
Juan es un tipo simpático, de esos que siempre tienen una sonrisa en la cara y una historia para contar. Un día, decidió que su negocio de mermeladas artesanales iba a conquistar el mundo. Hasta ahí, todo bien. El problema empezó cuando pensó que podía manejar la logística él solo. ‘¡Cómo va a ser difícil!’, se dijo. ‘Solo hay que empacar, enviar y listo’.
El primer pedido fue para una señora en Bogotá. Juan empacó las mermeladas en una caja de cartón, las envolvió en papel burbuja (que había robado de su oficina) y las llevó a la empresa de transporte más barata que encontró. Dos días después, la señora recibió un paquete con las mermeladas derramadas y la caja hecha trizas. ¿La razón? Juan no sabía que las mermeladas necesitan un embalaje especial para evitar que se rompan durante el transporte.
¿Por qué Medellín se está ahogando en su propia logística?
Aquí en Medellín, parece que tenemos un problema colectivo con la logística y el transporte. Cada vez que alguien emprende un negocio, piensa que puede hacer todo solo. ‘¡Yo no necesito ayuda!’, se dicen. Pero luego se dan cuenta de que no saben cómo empacar un producto, cómo elegir una empresa de transporte o qué hacer cuando un cliente no recibe su pedido.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Es que la logística es muy cara’. Y yo le contesté: ‘¿Y qué es más caro? ¿Pagar por un buen servicio o perder clientes porque tus productos llegan en mal estado?’. La respuesta es obvia, pero parece que nadie la quiere escuchar.
El caso de ‘Pepito’: Cuando la flojera cuesta caro
Hablemos de Pepito, otro amigo que decidió vender camisetas por internet. Pepito es un tipo inteligente, pero tiene un problema: es muy flojo. Cuando empezó su negocio, decidió no invertir en un sistema de gestión de inventarios. ‘Para qué, si yo ya sé cuántas camisetas tengo’, pensó.
El problema llegó cuando recibió un pedido de 50 camisetas y se dio cuenta de que solo tenía 30 en stock. ‘¿Y ahora qué hago?’, se preguntó. Tuvo que pedir disculpas al cliente, devolverle el dinero y perder el pedido. ¿La razón? No sabía cuántas camisetas tenía realmente porque no llevaba un control de inventario.
Consejos prácticos para no perder la cabeza (y la plata)
Entonces, ¿qué puedes hacer para no convertirte en Juan o Pepito? Aquí te dejo algunos consejos prácticos:
- Invierte en un buen embalaje: No te ahorres en esto. Un buen embalaje puede evitar que tus productos se rompan durante el transporte.
- Elige una empresa de transporte confiable: No siempre el más barato es el mejor. Investiga y elige una empresa que tenga buena reputación.
- Usa un sistema de gestión de inventarios: No confíes en tu memoria. Un buen sistema te ayudará a saber cuánto stock tienes en todo momento.
- Comunícate con tus clientes: Si hay algún problema con el pedido, comunícate con tu cliente lo antes posible. La transparencia es clave para mantener su confianza.
Conclusión: La logística no es un juego
La logística y el transporte son una parte fundamental de cualquier negocio. Si no le das la importancia que merece, puedes terminar perdiendo clientes, dinero y hasta tu cordura. Así que no seas como Juan o Pepito. Aprende de sus errores y toma las decisiones correctas para que tu negocio no se vuelva un desastre logístico.
Ahora que ya sabes todo esto, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a seguir cometiendo los mismos errores o vas a tomar el control de tu logística y transporte? La decisión es tuya. Pero recuerda: en el mundo de los negocios, la flojera no paga.