Por qué tu Web B2B parece un cementerio digital (y cómo resucitarla)

El día que Pepito arruinó su negocio con una web del siglo pasado

Érase una vez un tipo llamado Pepito. No, no es el de la fábula. Este Pepito era un ingeniero mecánico brillante, especializado en fabricar piezas industriales para grandes empresas. Tenía un taller que parecía salido de una película de ciencia ficción: robots gigantes, montañas de metal y un equipo de técnicos que parecían salidos de una academia de Marvel.

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Pero había un problema: su web.

Amigo, te juro que era como viajar en el tiempo a 1998. Fondos negros con letras neón verde, animaciones de gifs parpadeantes, y un menú que solo entendía el propio Pepito. Literalmente, el botón principal decía: ‘Haz clic aquí para ver nuestras cosas’. ¿Qué cosas? Nunca lo sabremos.

Un día, un potencial cliente, una multinacional que buscaba proveedores, cayó en su web. Solo tardaron 3 segundos en cerrarla. Pepito perdió un contrato de 500 mil euros porque su página parecía un museo de la antigua Internet.

Y aquí llegamos al punto: **tu web B2B puede estar haciendo lo mismo.** Sí, tú, que estás leyendo esto y pensando: ‘Pero la mía no está tan mal’. Spoiler: probablemente sí lo está. Y voy a contarte por qué.

Por qué tu web B2B parece un cementerio digital

Primero, vamos a hablar de algo que odio: esas webs que parecen diseñadas por alguien que nunca ha vendido nada en su vida. Columnas infinitas de texto, fotos genéricas de personas sonriendo (que ni siquiera trabajan en tu empresa), y un diseño que grita: ‘Aquí no pasa nada interesante’.

Si tu web tiene más de 3 clics para llegar a lo importante, estás cometiendo un crimen contra la humanidad. Nadie tiene tiempo para perderse en un laberinto de menús y submenús. Si tu cliente no encuentra lo que busca en menos de 5 segundos, te aseguro que ya está buscando a tu competencia.

Y no me hagas empezar con las fotos de stock. ¿De verdad crees que una imagen de un tipo en traje mirando un gráfico va a convencer a alguien? Piénsalo: ¿cuántas veces has visto esa foto en otras webs? Exacto. Tu cliente también lo sabe.

El caso del botón que nadie quiere tocar

El otro día, un cliente me dijo: ‘Mi web tiene un botón de contacto, pero nadie lo usa’. Le miré fijamente y le dije: ‘¿Y has pensado que tal vez el problema es el botón?’. No, no es broma. Muchas webs tienen el botón ‘Contacto’ escondido en algún rincón oscuro de la página, como si fuera un secreto de estado.

El diseño de conversión es una ciencia. No puedes poner un botón pequeño y gris en un mar de texto y esperar que la gente lo encuentre. Si quieres que te contacten, el botón debe gritar: ‘¡Haz clic aquí, idiota!’. Bueno, tal vez no con esas palabras, pero te entiendes.

Por cierto, si tu botón dice ‘Enviar’, estás perdiendo oportunidades. ¿’Enviar’ qué? ¿Una carta al Polo Norte? Pon algo que motive a la acción: ‘Solicita tu presupuesto ahora’, ‘Habla con un experto’, ‘Descubre cómo podemos ayudarte’. Simple, directo y efectivo.

El error más grave: creer que tu web es para ti

Aquí viene la polémica: tu web no es para ti. Es para tu cliente. Y si no lo entiendes, vas a seguir cometiendo el mismo error que el 90% de las empresas B2B.

Me explico: muchas webs están diseñadas pensando en lo que la empresa quiere decir, no en lo que el cliente necesita escuchar. Textos técnicos imposibles, jerga interna y un montón de características que a nadie le importan.

Tu cliente no quiere saber cuántos años llevas en el mercado o cuántas máquinas tienes. Quiere saber cómo puedes resolver su problema. Así de simple.

El otro día, un cliente me dijo: ‘Pero si no pongo todas las especificaciones técnicas, ¿cómo van a saber lo bueno que es mi producto?’. Le respondí: ‘¿Y si le explicas cómo ese producto les va a hacer ganar más dinero?’. Se quedó callado. Porque eso es lo que importa: el resultado, no el proceso.

Cómo convertir tu web en una máquina de leads (sin morir en el intento)

Ahora que ya sabes lo que no hay que hacer, vamos a lo importante: cómo arreglarlo.

Primero, olvídate de los diseños recargados. Menos es más. Un diseño limpio, fácil de navegar y con un mensaje claro. Si tu cliente tiene que pensar para entender qué haces, ya perdiste.

Segundo, enfócate en el beneficio, no en la característica. No digas: ‘Tenemos la máquina más rápida del mercado’. Di: ‘Reducimos tus tiempos de producción en un 30%’. Verás cómo cambia la cosa.

Tercero, usa testimonios y casos de éxito. Nada vende más que ver a otros clientes felices con tu producto. Y no, no me refiero a poner una frase random de ‘Muy buen servicio’. Pon casos concretos, con números y resultados.

Y por último, invierte en marketing industrial. Botones grandes, llamados a la acción claros y un proceso de contacto fácil. Si haces que tu cliente se esfuerce para contactarte, no lo hará.

Conclusión: tu web es tu mejor vendedor

Si tienes una web B2B que no está generando leads, estás dejando dinero sobre la mesa. Es así de simple.

No importa si tienes el mejor producto del mundo. Si tu web parece un cementerio digital, nadie va a llegar a descubrirlo.

Así que, toma nota de estos consejos y haz los cambios necesarios. Tu futuro yo te lo agradecerá (y tu cuenta bancaria también).

Y si necesitas ayuda, ya sabes dónde encontrarme. Pero, por favor, no me envíes una web con gifs parpadeantes. Mi retina no lo soportaría.