Video Marketing Industrial: La Bomba que todos tiran en mil pedazos

La vez que Pepito casi quiebra su empresa por culpa de un video

Verán, esto pasó hace unos meses. Pepito, un tipo de buena vibra que tiene una fábrica de piezas industriales en Medellín, decidió que era hora de entrar en el tema del video marketing. ¿Qué hizo? Agarró su celular, se paró frente a una máquina, filmó 2 minutos de cómo funcionaba y lo subió a YouTube con el título: ‘Máquina industrial en funcionamiento’. Fin. Sin guion, sin luz, sin sonido decente. Ni siquiera puso su número de teléfono.

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El resultado fue catastrófico. No solo no generó ni un solo cliente, sino que recibió comentarios tipo: ‘¿Esto es un chiste?’ o ‘¿Quién dirige esto, un homínido?’. El video tenía más dislikes que likes, y algún troll le dijo que parecía un tutorial de cómo NO hacer marketing. Pepito estuvo a punto de cerrar su página web de la vergüenza.

¿Qué pasó aquí? Simple: Pepito no entendió que el video marketing industrial no es grabar algo y tirarlo al aire. Es una estrategia. Un arte. Un pulso entre lo técnico y lo emocional. Y hoy te voy a contar cómo no terminar como Pepito.

Por qué tu video parece un funeral industrial

Uno de los errores más comunes que veo en Medellín es que las empresas industriales piensan que sus videos tienen que ser técnicos, aburridos y sin alma. Te explican cómo funciona una máquina como si estuvieran leyendo un manual de instrucciones. ¡No! El video marketing industrial tiene que contar una historia. Sí, como lo oyes: una historia.

Imagínate esto: en lugar de decir ‘Aquí tenemos esta máquina que hace X’, puedes mostrar cómo esa máquina cambió la vida de un cliente. ¿Cómo? Veamos un ejemplo real. Un cliente mío tenía una máquina que cortaba metales. En lugar de decir ‘Mira qué rápido corta’, hizo un video donde mostraba cómo esa máquina ayudó a una pequeña empresa de cerrajería a triplicar su producción. Le puso música épica, testimonios del cliente y un texto que decía: ‘Tu éxito, nuestro motor’. Ese video generó más de 20 leads en una semana.

¿Entiendes la diferencia? No vendas la máquina, vende la transformación. La gente no compra productos, compra soluciones.

El pecado capital: grabar con el culo

Aquí viene mi bronca. ¿Por qué siguen grabando videos con el celular moviéndose como si estuvieran en una montaña rusa? ¿Por qué el sonido parece grabado con una lata de atún? ¿Por qué la iluminación es peor que en una cueva? ¡No entiendo!

El otro día, un cliente me dijo: ‘Es que contratar un equipo de producción es muy caro’. ¿En serio? ¿Más caro que perder clientes? Hoy en día puedes conseguir equipos básicos de iluminación y sonido por menos de lo que cuesta un almuerzo en El Poblado. Y si no tienes idea de cómo grabar, contrata a alguien. No seas tacaño con tu imagen.

Un buen video tiene que tener:

  • Buena iluminación (natural o artificial)
  • Sonido claro
  • Cámara estática o con movimiento profesional
  • Edición que no parezca hecha por tu sobrino de 12 años

Si no haces esto, tu video va a parecer un sketch de comedia involuntario.

El título que nadie quiere pero todos necesitan

Otra cosa que me saca de quicio es ver títulos como ‘Máquina industrial’ o ‘Proceso productivo’. ¡Aburridisimo! Un buen título tiene que generar curiosidad. ¿Cómo? Aquí van algunos ejemplos:

  • ‘Cómo esta máquina triplicó las ventas de una pequeña empresa’
  • ‘El secreto detrás de nuestro proceso industrial’
  • ‘¿Qué tienen en común SpaceX y nuestra fábrica?’

El título es lo primero que ve tu cliente. Si no lo capturas ahí, adiós. No tengas miedo de ser creativo. Esto no es un trabajo de la universidad.

El caso de la empresa que sí lo hizo bien

Para terminar, te cuento de una empresa que sí entendió el concepto. Ellos hacen sistemas de seguridad industrial. En lugar de grabar un video técnico, hicieron una mini-película donde mostraban cómo su sistema evitó un robo en una fábrica de alimentos. Usaron drones para las tomas aéreas, testimonios reales y hasta pusieron música de suspenso. El video se viralizó y cerraron más de 50 ventas en menos de un mes.

¿Qué hicieron bien? Contaron una historia, invirtieron en producción y se tomaron en serio el contenido. Así de simple.

Conclusión: No seas Pepito

El video marketing industrial no es un juego. Si lo haces bien, puede ser la mejor inversión de tu empresa. Si lo haces mal, vas a quedar como Pepito. Así que ya sabes: cuenta historias, invierte en producción y no tengas miedo de ser creativo. Tu competencia ya lo está haciendo. ¿Y tú?