La historia del colegio que quería ser famoso
Había una vez, en el corazón de Medellín, un colegio que quería ser famoso. No, no es el inicio de un cuento de hadas, es la realidad de un instituto que decidió que la mejor forma de destacar era copiando lo que hacían los demás. El director, llamado Don Gerardo, estaba obsesionado con la idea de tener más alumnos. Un día, en una reunión de profesores, dijo: ‘Necesitamos más estudiantes. Vamos a hacer lo que hace el colegio de al lado.’ Y así, sin más, comenzó el desastre.
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El colegio de al lado tenía una página web llena de fotografías de estudiantes sonrientes, textos aburridos y un vídeo de bienvenida que parecía sacado de los años 90. Don Gerardo pensó: ‘Si ellos lo tienen, nosotros también.’ Y así, contrató a un diseñador que replicó la misma web, pero peor. El resultado fue una página que parecía un cementerio digital, llena de textos imposibles de leer y botones que no funcionaban.
Pero eso no fue todo. Don Gerardo decidió que la mejor forma de atraer a los padres era con panfletos. Sí, panfletos. Los imprimieron en papel reciclado, con una tipografía que apenas se podía leer, y los repartieron en los semáforos. El resultado fue que terminaron en la basura antes de que alguien los leyera.
Finalmente, después de meses de esfuerzo inútil, Don Gerardo se dio cuenta de que su estrategia no estaba funcionando. Pero, ¿qué hizo mal? Bueno, eso es lo que vamos a descubrir hoy.
Por qué tu web parece un cementerio
El marketing educativo no es solo tener una página web bonita. Es más que eso. Es crear una experiencia que conecte con los padres y los estudiantes. Pero, ¿por qué tantos colegios caen en la trampa de tener una web que parece un cementerio? La respuesta es simple: falta de estrategia.
El otro día estaba hablando con un cliente que me dijo: ‘Mi web tiene todo lo que necesita. Fotografías, vídeos, textos…’ Y yo le contesté: ‘¿Y quién quiere leer eso?’ La verdad es que nadie. La gente no quiere leer textos largos y aburridos. Quieren algo que los atrape, que los haga sentir que están en el lugar correcto.
Un ejemplo claro es el caso de ‘Pepito’. Pepito es un colegio que decidió hacer las cosas diferentes. En lugar de tener una web llena de textos, contrataron a un storyteller que les ayudó a crear una historia que conectara con los padres. El resultado fue una página que no solo informaba, sino que emocionaba. Los padres que visitaban la web se sentían parte de algo más grande, y eso hizo que las inscripciones aumentaran un 30%.
Por qué los panfletos son cosa del pasado
Otra de las grandes fallas en el marketing educativo es seguir creyendo que los panfletos son una buena idea. Déjame decirte algo: no lo son. Los panfletos son cosa del pasado. La gente ya no lee panfletos, los tira a la basura sin siquiera mirarlos.
Un ejemplo real es el caso de ‘Rosita’, una escuela que decidió invertir en panfletos en lugar de en redes sociales. El resultado fue que gastaron miles de pesos en papel que terminó en la basura. Mientras tanto, sus competidores estaban aprovechando las redes sociales para llegar a los padres de una forma más efectiva.
El otro día estaba en un café y escuché a dos padres hablando sobre las escuelas de sus hijos. Uno de ellos dijo: ‘Vi un vídeo de la escuela en Instagram y me encantó.’ El otro respondió: ‘Yo recibí un panfleto y ni siquiera lo leí.’ ¿Ves la diferencia? Las redes sociales son el presente y el futuro del marketing educativo.
Por qué contratar a un diseñador no es suficiente
Muchos colegios piensan que contratar a un diseñador es suficiente para tener una buena estrategia de marketing educativo. Error. Un diseñador puede hacer una web bonita, pero si no hay una estrategia detrás, será como poner un vestido de gala a un maniquí: bonito, pero sin vida.
El caso de ‘Juanita’ es un ejemplo perfecto. Juanita es una escuela que contrató a un diseñador para hacer su web. El resultado fue una página llena de colores y fotografías, pero sin ningún mensaje claro. Los padres que visitaban la web no sabían qué ofrecía la escuela ni por qué deberían elegirla. Finalmente, tuvieron que contratar a un experto en marketing que les ayudó a crear una estrategia clara y efectiva.
El otro día hablé con el director de Juanita y me dijo: ‘No sabíamos que el diseño no era suficiente. Pensamos que si la web se veía bien, los padres vendrían solos.’ Y ahí está el error. El diseño es importante, pero sin una estrategia, es como tener un Ferrari sin gasolina: bonito, pero inútil.
Por qué el storytelling es tu mejor aliado
Si hay algo que puede marcar la diferencia en el marketing educativo es el storytelling. El storytelling no es solo contar historias, es crear una conexión emocional con los padres y los estudiantes. Es hacer que sientan que están eligiendo algo más que una escuela, están eligiendo un lugar donde sus hijos crecerán y se desarrollarán.
Un ejemplo claro es el caso de ‘Carlitos’, una escuela que decidió contar la historia de sus fundadores. En lugar de tener una web llena de textos aburridos, crearon un vídeo que contaba cómo la escuela había comenzado en una pequeña casa y cómo había crecido hasta convertirse en lo que es hoy. El resultado fue que los padres que vieron el vídeo se sintieron conectados con la escuela y las inscripciones aumentaron un 40%.
El otro día estaba hablando con un cliente que me dijo: ‘No sabía que el storytelling podía ser tan importante.’ Y yo le contesté: ‘Es la clave para conectar con los padres y los estudiantes.’ Así que, si quieres destacar en el mundo del marketing educativo, empieza a contar historias.
Conclusión: No seas como Don Gerardo
El marketing educativo no es algo que puedas tomar a la ligera. Necesitas una estrategia clara, un diseño efectivo y, sobre todo, una historia que conecte con los padres y los estudiantes. No seas como Don Gerardo, que pensó que copiar lo que hacían los demás era suficiente. Aprende de sus errores y haz las cosas diferentes.
Recuerda, el marketing educativo es tu mejor aliado si lo haces bien. Así que, ¿qué estás esperando? Empieza a contar tu historia y verás cómo las inscripciones aumentan.