La historia del cliente que metió la pata (y cómo puedes evitarlo)
Había una vez (bueno, la semana pasada) un cliente llamado Carlos. Carlos tenía un salón de belleza en Medellín que era la envidia del barrio. Tenía máquinas de última generación, productos de alta calidad y hasta un café de especialidad para los clientes. Pero había un problema: nadie sabía que existía.
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Carlos decidió contratar a un ‘experto’ en marketing. Este tipo le sugirió hacer una campaña en Facebook con fotos de antes y después. Sin filtros, sin maquillaje, sin piedad. Las fotos parecían sacadas de un documental sobre crímenes: cejas desastrosas, piel llena de granos, uñas mordidas… Carlos estaba emocionado. ‘¡Esto va a ser un éxito!’, pensó.
Spoiler: No fue un éxito. Lo único que consiguió fue asustar a sus posibles clientes. En lugar de pensar ‘¡Quiero ese tratamiento!’, la gente pensó ‘¡Dios mío, no quiero terminar así!’. Carlos perdió clientes y dinero. Y todo porque no entendió el marketing para estética y belleza.
Por qué tu web parece un cementerio
Ahora, hablemos de tu web. ¿Has visto alguna vez esas páginas que parecen diseñadas en 1995? Fondos blancos, textos interminables y fotos borrosas. Si tu web tiene ese aspecto, es hora de cambiar. Porque, amigo, nadie quiere entrar a un cementerio digital.
Un ejemplo real: el otro día encontré un salón de belleza con una web que tenía más texto que una novela de Tolstói. ‘Ofrecemos tratamientos faciales, manicura, pedicura, depilación…’, bla bla bla. Ni una foto, ni un video, nada. ¿Sabes qué hice? Cerré la página y busqué otro sitio.
Tu web debe ser visual, rápida y fácil de usar. Si no lo es, estás perdiendo clientes. Y no, no es caro. Hay herramientas como WordPress o Wix que te permiten crear webs increíbles en cuestión de horas. No tienes excusa.
El error fatal de las fotos de antes y después
Volvamos al tema de las fotos de antes y después. Es increíble cómo la gente sigue cometiendo este error. Creo que lo hacen porque es lo que siempre han visto, pero eso no significa que funcione. De hecho, es todo lo contrario.
El otro día un cliente me dijo: ‘Pero Isra, ¿cómo voy a mostrar los resultados si no pongo fotos de antes y después?’ Yo le contesté: ‘¿Has pensado en usar fotos bonitas?’ Porque, sinceramente, nadie quiere ver fotos de granos y uñas mordidas. Lo que la gente quiere es ver resultados atractivos.
Te lo digo claro: si vas a usar fotos de antes y después, hazlo bien. Usa buena iluminación, un fondo limpio y, por favor, edítalas un poco. No tienes que parecer Photoshop, pero tampoco puedes parecer un crimen.
La importancia de las reseñas (y cómo obtenerlas)
Las reseñas son como el oro en el marketing para estética y belleza. Pero no cualquier reseña, sino las buenas. Esas que te hacen decir ‘¡Quiero ese tratamiento!’.
Un caso que me encanta es el de Pepito. Pepito tiene un salón de belleza en Envigado y tiene más de 100 reseñas en Google. ¿Cómo lo ha conseguido? Pidiéndolas. Cada vez que un cliente queda satisfecho, Pepito les pide que dejen una reseña. Y no lo hace de cualquier manera, sino que les ofrece un pequeño descuento en su próxima visita.
Es así de simple. Si no pides reseñas, no las vas a tener. Y si no las tienes, estás perdiendo clientes. Porque la gente confía en las opiniones de otros clientes, no en tus palabras.
Redes sociales: el arte de no parecer un spammer
Por último, hablemos de las redes sociales. Es increíble cómo la gente sigue cometiendo los mismos errores: publicar mil veces al día, usar hashtags irrelevantes y, sobre todo, NO INTERACTUAR.
Te lo digo claro: si usas las redes sociales solo para vender, estás haciendo spam. Y a nadie le gusta el spam. Las redes sociales son para conectar con tu audiencia, no para bombardearla con ofertas.
Un ejemplo: el otro día vi un salón de belleza que publicó 10 veces en un día. Todas las publicaciones eran lo mismo: ‘¡Ven a nuestro salón! ¡Tenemos ofertas!’. ¿Sabes qué pasó? Nadie hizo caso. Porque las redes sociales no son un megáfono, son una conversación.
En resumen, si quieres triunfar en el marketing para estética y belleza, deja de cometer los errores que todos cometen. Crea una web atractiva, usa fotos bonitas, pide reseñas y usa las redes sociales para conectar, no para vender. Si lo haces bien, los clientes vendrán solos.