El día que le vendieron una Medellín de mentiras
Hace unos meses, un amigo australiano llegó a Medellín con los ojos brillantes y una lista de expectativas imposibles. ¿La razón? Había visto un video en Instagram donde la ciudad aparecía como un paraíso de fiesta eterna, mujeres en bikini, ríos cristalinos y paisajes dignos de una película de Marvel. ¿El problema? Esa Medellín no existe. Al menos no como la pintaban.
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El bueno de James llegó al aeropuerto José María Córdova con ganas de rumbear hasta el amanecer. Lo primero que hizo fue preguntar dónde estaba la ‘zona roja’ de la ciudad. Cuando le dijeron que no había una zona roja como tal, sino áreas peligrosas que debía evitar, su cara fue un poema. Después preguntó por las playas. Le dijeron que Medellín está enclavada en las montañas. Su sonrisa se desvaneció como un helado bajo el sol.
James terminó su viaje decepcionado. No porque Medellín no sea increíble, sino porque le habían vendido una mentira. Y aquí está el problema: el marketing turístico de Medellín, en muchos casos, es un circo de exageraciones que promete lo que no puede cumplir. ¿El resultado? Turistas frustrados como James, que se van pensando que la ciudad es un fraude.
Por qué tu web parece un cementerio digital
El otro día me encontré con una página web de una agencia turística de Medellín. Le puse un cero. Fotos borrosas, textos copiados de Wikipedia y un diseño que parecía hecho en 1998. ¿Cómo esperas atraer turistas si tu web parece un cementerio digital? No estoy exagerando. Hay lugares que ni siquiera tienen un botón de reserva funcional. Es como poner un restaurante sin cocina.
¿Sabes qué tipo de turista llega a Medellín? Gente que busca experiencias auténticas, no fotos genéricas de la ciudad con filtros saturados. Si tu estrategia de marketing sigue siendo ‘aquí hay café y flores’, estás muerto. La competencia ya está hablando de turismo sostenible, experiencias de inmersión cultural y aventuras que van más allá del Pueblito Paisa.
El cliente que quería vender a Medellín como Las Vegas
El otro día, un cliente me dijo: ‘Hay que vender a Medellín como Las Vegas, pero con montañas’. Lo miré como si me hubiera hablado en Klingon. ¿En serio? ¿Quieres vender una ciudad llena de cultura, historia y biodiversidad como un antro gigante? Vamos, hombre, piensa un poco.
Le expliqué que Medellín no necesita parecerse a ningún otro lugar. Tiene su propia identidad. ¿Por qué perder el tiempo intentando convertirla en algo que no es? La gente no viene a Medellín para ver pseudo-Casinos o espectáculos extravagantes. Vienen para conocer su transformación social, sus paisajes únicos y su gente cálida. Pero claro, hablar de eso requiere más esfuerzo que ponerle luces de neón a un video.
Por qué el turismo sostenible no es solo una moda
Ahora hablemos de lo que sí funciona. El turismo sostenible es una mina de oro que muchos ignoran. No se trata solo de reciclar o usar paneles solares. Es ofrecer experiencias que respeten el entorno y beneficien a las comunidades locales. Y aquí viene el secreto: la gente está dispuesta a pagar más por eso.
El otro día vi una agencia que organiza tours guiados por ex-guerrilleros. Sí, como lo lees. Historias crudas, sin filtros, que muestran otra cara de Medellín. ¿Sabes cuánto cobran? Un ojo de la cara. ¿Sabes cuánta gente está dispuesta a pagarlo? Mucha. Porque la autenticidad tiene un valor incalculable.
El gran error: pensar que el turismo es solo para extranjeros
Aquí viene otra perla: muchas empresas enfocan su marketing solo en extranjeros. Grave error. Los colombianos también viajan, y Medellín es uno de los destinos favoritos. ¿Por qué no crear paquetes pensados en ellos? Familiares, económicos, con actividades para todos los gustos. No todo el mundo quiere subirse al Metrocable o visitar el Jardín Botánico.
El otro día una cliente me dijo: ‘Pero si los colombianos no gastan tanto como los gringos’. ¡Error! Los colombianos gastan, solo que de otra manera. Prefieren experiencias completas, bien organizadas y que no les cuesten un riñón. Si les das eso, te aseguro que repiten.
Cómo rescatar tu estrategia turística (o que no te rescate nadie)
Para terminar, aquí tienes una lista rápida de qué hacer si no quieres quedar como un charlatán más:
- Cuenta historias reales, no cuentos de hadas.
- Invierte en una web que no dé vergüenza.
- Enfócate en la autenticidad, no en la extravagancia.
- Ofrece experiencias sostenibles, no solo fotos bonitas.
- No olvides al turista nacional; ellos también existen.
Así que ya sabes, si sigues vendiendo a Medellín como un paraíso de fiesta y desenfreno, prepárate para recibir turistas decepcionados como James. Pero si te atreves a mostrar la ciudad tal y como es, con sus luces y sus sombras, tendrás un negocio que no solo vende, sino que enamora.
Y eso, querido lector, no tiene precio.