El día que un restaurante de Medellín me hizo sentir como un extraterrestre
Todo empezó en un restaurante de El Poblado. Había escuchado que el lugar tenía una de las mejores bandejas paisa de la ciudad. Así que ahí estaba yo, con mi hambre a cuestas y mi credulidad intacta. Entré, me senté y esperé. Y esperé. Y esperé más. Después de 15 minutos de mirar el menú como si fuera un jeroglífico egipcio, decidí tomar la iniciativa.
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—¿Nos puede tomar la orden? —pregunté con una sonrisa que ya empezaba a desgastarse.
—Sí, claro —respondió el mesero, con una expresión que decía ‘aquí nadie te obligó a venir’.
Ordené la bandeja paisa, pero cuando llegó, no era lo que esperaba. El plato estaba frío, el chicharrón parecía un trozo de neumático y los frijoles tenían un aroma que solo puedo describir como ‘sospechoso’. Pero lo peor no fue la comida. Lo peor fue que nadie se molestó en preguntarme si todo estaba bien. Ni una sonrisa, ni un ‘¿cómo va la comida?’. Nada. NADA.
Esa experiencia me hizo pensar: ¿por qué Medellín, una ciudad llena de talento culinario, todavía no está en el mapa global de la gastronomía? La respuesta es simple: falta de marketing gastronómico. Y hoy estoy aquí para decirte cómo arreglarlo.
Por qué tu restaurante parece el vestíbulo de un hospital
Hay restaurantes en Medellín que tienen el potencial de ser los mejores del mundo, pero parecen diseñados por alguien que odia la felicidad. Luces fluorescentes, paredes blancas y sillas de plástico. ¿En serio? ¿Así es como quieres que la gente recuerde tu comida?
—Es que queremos un ambiente minimalista —me dijo un cliente hace poco.
—Pues lo lograste. Minimalista y deprimente —le respondí.
El ambiente de tu restaurante es parte de la experiencia. Si tu lugar parece un consultorio dental, la gente no va a volver. Punto.
La tragedia de las redes sociales en blanco y negro
El otro día estaba buscando un lugar para comer en Instagram. Me encontré con una cuenta que tenía fotos en blanco y negro de sus platos. BLANCO Y NEGRO. ¿Qué clase de psicópata le quita el color a una arepa rellena de queso?
—Es que queremos algo diferente —me dijo el dueño cuando le pregunté.
—Diferente no es lo mismo que terrible —le dije.
Las redes sociales son tu mejor aliado en el marketing gastronómico. Si tus fotos no hacen que la gente salive, estás fallando. Contrata a un fotógrafo profesional o invierte en un buen curso de fotografía. Lo que sea, pero por favor, no más fotos en blanco y negro.
El menú que nadie entiende
Hablemos de los menús. Una vez fui a un restaurante que tenía un menú de 15 páginas con descripciones que parecían sacadas de una novela de Gabriel García Márquez.
—¿Qué es un ‘festín de sabores primigenios acompañados de una sinfonía de especias exóticas’? —pregunté.
—Es una ensalada —respondió el mesero.
¿En serio? No necesitas usar palabras rebuscadas para vender tu comida. Sé claro, sé directo y, por el amor de Dios, no hagas menús de 15 páginas.
El error garrafal de no contar una historia
El marketing gastronómico no es solo sobre vender comida. Es sobre contar una historia. Y aquí es donde muchos restaurantes de Medellín fallan.
—¿Por qué debería venir a tu restaurante? —le pregunté a un cliente el otro día.
—Porque tenemos buena comida —me dijo.
—Todos tienen buena comida. ¿Qué te hace diferente? —insistí.
Y ahí quedó. Sin respuesta. Sin historia.
La gente no solo viene a comer. Viene a vivir una experiencia. Si no tienes una historia que contar, estás perdiendo una oportunidad enorme.
Como es que Chile y Perú sí saben hacerlo (y nosotros no)
Mira lo que hacen en Chile y Perú. Han logrado posicionar su gastronomía a nivel mundial. ¿Cómo? Con marketing gastronómico. Han creado historias alrededor de sus platos, han usado las redes sociales de manera inteligente y han sabido vender su cultura.
—Es que aquí somos más modestos —me dijo alguien el otro día.
—La modestia no es excusa para la mediocridad —le respondí.
Medellín tiene toda una riqueza gastronómica que está esperando a ser descubierta. Pero para eso, hay que trabajar duro y hacerlo bien.
El futuro del marketing gastronómico en Medellín
El futuro del marketing gastronómico en Medellín está en la autenticidad. Sí, autenticidad. Esa palabra que muchos han olvidado.
Necesitamos restaurantes que se atrevan a ser diferentes, que cuenten historias que inspiren, que creen experiencias que la gente quiera compartir. Necesitamos dejar de copiar lo que hacen en otros lugares y empezar a crear algo único.
El potencial está ahí. Solo falta saber aprovecharlo.
¿Qué puedes hacer hoy para empezar a cambiar?
Si tienes un restaurante en Medellín, aquí tienes algunas cosas que puedes hacer hoy mismo:
1. Cuenta tu historia: ¿Por qué empezaste tu restaurante? ¿Qué te inspira? Usa eso como base para tu marketing.
2. Invierte en tus redes sociales: Las fotos son clave. Si no sabes cómo hacerlo, contrata a alguien que sí sepa.
3. Crea experiencias: No solo vendas comida, vende una experiencia que la gente quiera repetir.
Medellín tiene todo para convertirse en la capital gastronómica de América Latina. Pero para eso, hay que trabajar duro y hacerlo bien.
Así que, ¿qué estás esperando? Es momento de empezar a cambiar las cosas.