El día que Pepito casi quiebra su negocio
Hace unos meses, en Medellín, conocí a Pepito, un tipo emprendedor con una panadería pequeña pero llena de alma. Era ese tipo de lugares donde el olor a pan recién hecho te agarra por los sentidos y te obliga a entrar. Pepito estaba decidido a llevar su negocio al siguiente nivel. Tenía un producto increíble, pero nadie lo conocía. Así que decidió invertir en publicidad online. ¿El problema? No tenía ni idea de cómo hacerlo.
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Pepito se metió en Google Ads como si fuera un toro en una cristalería. Gastó $2 millones en dos semanas, y lo único que consiguió fueron clics de gente que buscaba ‘recetas de pan’ pero no compraba nada. Desesperado, cambió a Facebook Ads. Ahí cometió otro error: se obsesionó con los likes y los comentarios. ‘¡Mira, tengo mil likes!’, me decía orgulloso. Pero cuando le pregunté cuántos nuevos clientes habían entrado a su panadería, se quedó callado.
Al final, Pepito casi quiebra. No por su producto, sino por no saber cómo usar estas herramientas. Y ahí es donde entramos nosotros. Porque si tú estás leyendo esto, es porque no quieres terminar como Pepito. Así que vamos a hablar de Google Ads vs Facebook Ads, pero sin aburrirte con tecnicismos que nadie entiende.
Google Ads: El cazador de intenciones
Google Ads es como el francotirador del marketing digital. No dispara al aire. Apunta directo a la cabeza. ¿Por qué? Porque te permite llegar a gente que ya está buscando lo que tú ofreces. Si alguien teclea ‘panadería en Medellín’ y tú apareces en los primeros resultados, tienes una probabilidad altísima de que esa persona entre a tu negocio.
Pero aquí está el error que todos cometen en Medellín: piensan que Google Ads es tirar dinero y esperar que caiga gente. ¡No! Tienes que saber qué palabras clave usar, cómo estructurar tus campañas y, sobre todo, tener una landing page que no parezca un cementerio digital. Porque si la gente llega a tu web y no encuentra lo que busca, se va. Y tú pierdes dinero.
Facebook Ads: El mago de la persuasión
Facebook Ads es diferente. Aquí no estás cazando intenciones, estás creándolas. Es como llegar a alguien que está viendo memes en su sofá y decirle: ‘Oye, necesitas este producto en tu vida’. Y eso tiene un poder increíble. Pero, de nuevo, la gente en Medellín mete la pata. Se enfocan en los likes y los comentarios, y se olvidan de lo importante: las ventas.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Pero es que en Facebook Ads puedo llegar a más gente’. Sí, claro. Pero si esa gente no está interesada en lo que ofreces, ¿de qué te sirve? Facebook Ads funciona cuando tienes bien definido tu público objetivo. Si vendes pan, no quieres llegar a adolescentes que solo piensan en pizza. Quieres llegar a mamás que buscan un buen desayuno para sus hijos.
El gran error de Medellín: Elegir sin pensar
Aquí es donde me enojo. Porque veo a mucha gente en Medellín eligiendo entre Google Ads y Facebook Ads sin pararse a pensar qué necesitan realmente. Es como elegir entre un martillo y un destornillador sin saber si tienes un clavo o un tornillo. ¡No tiene sentido!
Si tienes un producto o servicio que la gente ya está buscando, Google Ads es tu mejor opción. Pero si lo que buscas es crear una necesidad, Facebook Ads te ayudará a llegar a gente que ni siquiera sabía que te necesitaba. Y aquí viene el truco: puedes usar ambas. Sí, puedes combinar Google Ads y Facebook Ads para maximizar tus resultados. Pero eso solo funciona si sabes lo que estás haciendo.
El caso de Doña Carmen: La reina de las empanadas
Te voy a contar la historia de Doña Carmen, una señora que vende las mejores empanadas de Medellín. Ella usó Facebook Ads para promocionar su nuevo producto: empanadas de camarón. Primero, creó un video mostrando cómo las preparaba. Luego, lo publicó en Facebook y lo promocionó. ¿El resultado? Un montón de gente comentando que se les hacía agua la boca. Pero lo mejor vino después.
Doña Carmen también usó Google Ads para llegar a gente que buscaba ‘empanadas de camarón en Medellín’. Y así, consiguió que no solo vieran su producto, sino que fueran a comprarlo. Hoy, Doña Carmen tiene una fila de clientes cada mañana, y todo gracias a usar ambas herramientas de forma inteligente.
Conclusión: No elijas, usa lo que necesitas
Así que, ¿Google Ads o Facebook Ads? La respuesta es simple: depende. Depende de lo que quieras lograr, de tu público objetivo y de tu producto. Pero lo más importante es que no te lances a la piscina sin saber nadar. Porque si lo haces, lo único que vas a conseguir es ahogarte en deudas.
Y si no sabes por dónde empezar, busca ayuda. No te quedes con la duda y mucho menos sigas los consejos de ese primo que ‘sabe de marketing’. Porque al final, esto no es un juego. Es tu negocio. Y tú mereces que funcione.