Autoridad Marketing: Por qué tu marca es tan invisible como un fantasma

La historia del tipo que quería ser el mejor… pero terminó siendo el ‘nadie’

Hace un par de semanas, estaba en una cafetería en El Poblado, Medellín, cuando escuché una conversación que no podía ignorar. Dos tipos estaban hablando de negocios, y uno de ellos decía algo como: ‘Man, estoy invirtiendo un montón en publicidad, pero mi marca no despega. Todos los días subo contenido a Instagram, Facebook, LinkedIn, hasta Tik Tok. Pero nada. Es como si no existiera.’

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El otro tipo, que parecía más tranquilo, le preguntó: ‘¿Y qué estás haciendo para diferenciarte?’ El primero se quedó callado unos segundos y luego confesó: ‘Pues… lo mismo que todos.’

Ahí está el problema. El tipo estaba haciendo lo mismo que todos. Publicidad genérica. Contenido aburrido. Cero personalidad. Y luego se preguntaba por qué su marca era tan invisible como un fantasma.

Por qué tu web parece un cementerio

Te apuesto lo que quieras a que tu web está llena de texto corporativo y frases como ‘Somos líderes en el mercado’, ‘Calidad y servicio garantizado’ o ‘Comprometidos con la excelencia’. ¿Sabes por qué nadie lee esa basura? Porque es aburrida. Porque es genérica. Porque es la misma que usan tus competidores.

La autoridad marketing no se trata de decirle al mundo lo increíble que eres. Se trata de demostrarlo. Y eso empieza con una web que respire personalidad, que cuente historias, que conecte emocionalmente con tu audiencia.

El caso de Pepito: el rey del contenido vacío

El otro día, un cliente me dijo: ‘Isra, tengo un blog con más de 100 posts. ¿Por qué nadie los lee?’ Le eché un vistazo y casi me da un derrame cerebral. El tipo estaba escribiendo posts como ‘5 razones para elegir nuestro producto’ y ‘Cómo mejorar tu negocio en 10 pasos’.

‘Pepito’, le dije, ‘¿en serio crees que alguien va a leer eso? Estás compitiendo en un océano de contenido genérico. Si quieres destacar, tienes que hacer algo diferente.’

Pepito se quedó pensativo y luego me preguntó: ‘¿Como qué?’ Le contesté: ‘Cuenta historias. Sé irreverente. Habla de tus fracasos. Enseña lo que nadie más está enseñando. Convierte tu blog en una experiencia, no en un manual de instrucciones.’

La opinión polémica: deja de ser un vendedor de humo

Aquí va mi crítica dura: la mayoría de los marketers en Medellín están tan obsesionados con vender que se olvidan de construir autoridad. Publican contenido vacío, llenan sus redes de mensajes corporativos y se preguntan por qué nadie les hace caso.

La verdad es que nadie quiere comprarle a alguien que parece un robot. La gente quiere comprarle a alguien que inspira confianza, que sabe de lo que habla, que tiene una personalidad única. Y eso no se construye con publicidad, se construye con autoridad marketing.

El secreto de los que sí funcionan

Te voy a contar un secreto: los que sí funcionan tienen algo en común. No están vendiendo productos, están vendiendo historias. No están hablando de características, están hablando de beneficios emocionales. No están compitiendo en precio, están compitiendo en valor.

Mira, por ejemplo, a las grandes marcas. Apple no te vende un teléfono, te vende un estilo de vida. Nike no te vende zapatos, te vende inspiración. ¿Qué estás vendiendo tú? Si la respuesta es ‘productos’, estás haciendo algo mal.

¿Cómo construir autoridad marketing?

Aquí va el paso a paso:

  1. Define tu nicho: No puedes ser todo para todos. Enfócate en un público específico y conviértete en su referencia.
  2. Cuenta historias: La gente no compra productos, compra emociones. Cuenta historias que conecten con tu audiencia.
  3. Educa: La autoridad se construye enseñando. Comparte tu conocimiento de una manera que nadie más esté haciendo.
  4. Sé diferente: Si haces lo mismo que todos, serás invisible. Encuentra tu voz única y usa un tono que te diferencie.
  5. Construye comunidad: No se trata de tener seguidores, se trata de tener una comunidad que interactúe con tu marca.

El final feliz (o no)

Volviendo al tipo de la cafetería. Le conté todo esto y me miró como si le hubiera hablado en chino. ‘Pero Isra’, me dijo, ‘eso suena a mucho trabajo.’

Le contesté: ‘Claro que es trabajo. Si quieres ser el mejor, tienes que esforzarte. Si quieres ser el ‘nadie’, sigue haciendo lo mismo.’

El tipo se quedó pensativo y luego sonrió. ‘Tienes razón’, me dijo. ‘Es hora de cambiar.’

¿Y tú? ¿Vas a seguir siendo el ‘nadie’ o vas a empezar a construir tu autoridad marketing?