El día que casi arruiné mi negocio
Hace unos años, decidí lanzar mi propia consultoría de marketing. Tenía la experiencia, las ideas, y hasta un logo diseñado por mi primo que estudiaba diseño gráfico (spoiler: era horrible). Pensé que con una web básica y un par de publicaciones en LinkedIn, el éxito llegaría solo. Me equivoqué. Fatalmente.
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El primer mes, recibí cero consultas. Nadie. Cero. Ni siquiera un ‘hola’ en el chat de mi página. Me sentí como si estuviera tirando copias de mi CV desde un avión sobre una ciudad desierta. Entonces, un día, un amigo me dijo algo que cambió todo: ‘Tu negocio está más cerrado que un club de elite en Medellín, ¿cómo esperas que la gente entre si ni siquiera saben dónde está la puerta?’
Ahí me di cuenta de algo crucial: las barreras de entrada no son solo para las grandes empresas. Son para todos. Y si no las manejas bien, tu negocio está condenado al fracaso.
Por qué tu web parece un cementerio
El otro día, un cliente me dijo: ‘Tengo mi web, ¿qué más necesito?’. Le contesté: ‘¿Tu web está viva o es un monumento a la falta de esfuerzo?’. No lo dijo, pero su cara lo expresó todo.
Muchos creen que tener una web es suficiente. Error. Una web sin estrategia es como un bar sin música: nadie quiere quedarse. Y aquí en Medellín, veo webs que parecen diseñadas en los años 90. Fuentes Comic Sans, colores que hieren la vista y textos que ni tu mamá leería.
Ejemplo: Pepito tiene un restaurante. Su web es un desastre. Pero él piensa que es suficiente porque tiene su menú en PDF. Lo siento, Pepito, pero eso no es suficiente. Tu web debe ser tu mejor vendedor, no tu peor enemigo.
El mito del ‘boca a boca’
‘El boca a boca es la mejor estrategia’, me dijo un emprendedor en un café de El Poblado. Le respondí: ‘Sí, si estás en los años 50’.
El boca a boca es genial, pero no es suficiente. Hoy, la gente busca en Google antes de preguntarle al vecino. Si no estás donde te buscan, no existes. Y si existes pero tu presencia es mala, peor aún.
Caso real: María tiene una tienda de ropa. Confía en el boca a boca. El problema es que sus clientes no pueden encontrarla en Google porque ella no invierte en SEO. Resultado: ventas bajas y frustración alta.
Por qué tu contenido es aburrido
‘Subo contenido todos los días’, me dijo otro cliente. Le pregunté: ‘¿Y alguien lo lee?’. Silencio.
Subir contenido por subir es como hablar solo en una fiesta: nadie te escucha. Tu contenido debe ser relevante, interesante y útil. Si no, es solo ruido.
Ejemplo: Juan tiene un gimnasio. Sube fotos de las máquinas todos los días. Aburrido. Le sugerí que comparta consejos de entrenamiento, testimonios de clientes y hasta errores comunes. Ahora tiene una comunidad activa y feliz.
La clave: derriba las barreras, no las construyas
Las barreras de entrada pueden ser físicas, digitales o mentales. Y muchas veces, somos nosotros mismos quienes las construimos.
Aquí en Medellín, veo negocios con horarios imposibles, webs que no funcionan en móviles, y hasta empresas que no responden correos electrónicos. Si haces esto, estás poniendo barreras donde deberías estar construyendo puentes.
Conclusión: Si quieres que tu negocio prospere, derriba las barreras de entrada. Hazlo fácil para tus clientes. Si no, estarás cerrando la puerta a tu propio éxito.