Efecto Novedad: El arma secreta para mantener tu negocio fresco (y por qué lo estás usando mal)

Era un jueves cualquiera en el centro de Medellín, y ahí estaba Juan, un emprendedor de 35 años con más ganas que cerebro, cometiendo el error más común en el libro de marketing: pensar que el efecto novedad es solo para lanzamientos.

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Juan había decidido renovar completamente su página web, su logo y hasta el diseño de su packaging. ‘¡Va a ser increíble!’ – me dijo emocionado, como si acabara de descubrir la fórmula de la felicidad. Dos meses después, su negocio estaba casi en la bancarrota.

¿Qué pasó? Juan cometió el error garrafal de privar de cualquier tipo de coherencia a su marca, pensando que el efecto novedad lo salvaría solo por el hecho de cambiar todo.

El efecto novedad no es un salvavidas, es una estrategia

Aquí viene la parte que odio: la gente confunde novedad con innovación constante. No, querido. El efecto novedad se trata de sorprender en el momento adecuado, no de cambiar todo cada dos semanas como si fueras un adolescente indeciso.

El otro día, un conocido me dijo: ‘Es que mis clientes siempre quieren algo nuevo, tengo que estar cambiando todo el tiempo.’ Y yo le contesté: ‘Pues estás criando consumidores insaciables y poco fieles.’ ¿La razón? Si entrenas a tu audiencia a esperar cambios constantes, les estás enseñando a desvalorizar lo que ya tienes.

Ejemplos de mal uso del efecto novedad (y cómo arruinan negocios)

Recuerdo el caso de una cafetería en Laureles que decidió cambiar su menú cada semana. ¿Resultado? Los clientes fieles dejaron de ir porque nunca encontraban su café favorito, y los nuevos iban una vez y no volvían. ¡Un desastre!

Y luego está el clásico de renovar el logo cada seis meses. Alguien le dijo a este tipo que la frescura es clave en el mercado, y terminó con una identidad de marca más confusa que las explicaciones de un político.

Cómo aplicar el efecto novedad sin destruir tu negocio

Primera regla: usa el efecto novedad para destacar elementos específicos, no para cambiar todo el panorama. ¿Lanzaste un nuevo producto? Genial. Pero no revientes tu marca en el proceso.

Segunda regla: mantén una base sólida. Tu marca debe ser reconocible incluso si cambias detalles. Piensa en Apple: cambian productos, pero su esencia sigue intacta.

Tercera regla: sorprende, pero no desconciertes. El efecto novedad debe generar entusiasmo, no confusión.

Conclusión: El efecto novedad es un arma poderosa, pero peligrosa

Si lo usas bien, puede revitalizar tu negocio y atraer nuevos clientes. Si lo usas mal, puedes destruir todo lo que has construido. Así que, por favor, no seas como Juan.

Recuerda: el efecto novedad es como el picante en la comida. Un poco maravilla la platillo, demasiado lo arruina. Usa con sabiduría.