Justificación lógica: Por qué tu cerebro es un tramposo (y cómo arreglarlo)

La Cafetería del Desastre

Estaba en mi cafetería favorita, ese lugar donde el olor a café recién molido se mezcla con el aroma levemente quemado de las tostadas. Allí estaba yo, disfrutando de mi capuchino con un poco más de espuma de la necesaria, cuando escuché esa conversación.

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Era una pareja, sentada a dos mesas de distancia, discutiendo sobre política. Bueno, discutiendo es un decir. Básicamente, él estaba tirándole argumentos que parecían sacados de un panfleto de hace 20 años, y ella rebatiendo con frases como ‘Pero eso no tiene lógica’. El problema es que ninguno de los dos tenía ni idea de lo que estaban hablando.

El hombre, con voz de barítono de bajo coste, argumentó que ‘Si el gobierno sube los impuestos, entonces estamos en una dictadura’. La mujer, con paciencia de santa, intentó explicarle que no, que subir impuestos no convierte automáticamente a un país en Corea del Norte. Pero él no cedió. Insistió. Y ahí fue cuando empezó a mencionar la palabra mágica: justificación lógica.

Lo dijo como si fuera un hechizo. Como si pronunciar esas dos palabras automáticamente le dieran la razón. Spoiler: no lo hizo.

¿Qué es realmente la justificación lógica?

La justificación lógica no es una varita mágica que transforma tus opiniones en verdades absolutas. No es un escudo que puedes usar para protegerte de los argumentos de los demás. Y, por el amor de todo lo sagrado, no es una excusa para decir estupideces y pretender que son inteligentes.

La justificación lógica es un proceso. Es una forma de estructurar tu pensamiento para que tus conclusiones tengan sentido, estén respaldadas por evidencia y no sean simplemente el resultado de tus prejuicios o deseos.

El Error de Pepito

El otro día, un cliente me dijo: ‘Isra, mira, si invierto en esta acción, seguro gano dinero. Porque más gente está comprando, entonces tiene que subir’. Yo me quedé mirándolo como si me hubiera contado que planeaba viajar al sol en bicicleta. Le dije: ‘Oye, Pepito, eso no es justificación lógica. Eso es un deseo con esteroides’.

Y ahí está el problema: mucha gente confunde deseo con lógica. Quieren que algo sea verdad, entonces construyen una narrativa alrededor, como si fuera Lego, para justificarlo. Pero la realidad no funciona así. La lógica no es flexible. No puedes torcerla hasta que encaje con lo que tú quieres.

Por qué tu cerebro es un tramposo

Tu cerebro es un tramposo. Lo siento, pero es la verdad. Está diseñado para ahorrar energía, no para buscar la verdad. Por eso recurre a atajos mentales, como el sesgo de confirmación, que es básicamente escuchar solo lo que confirma tus ideas preconcebidas.

¿Alguna vez has discutido con alguien y, por más pruebas que le presentes, sigue insistiendo en lo mismo? Sí, eso. Tu cerebro hace lo mismo cuando intentas pensar lógicamente. Te engaña para que te sientas cómodo, seguro y, sobre todo, para que no tengas que cambiar de opinión.

Cómo pensar como un detective de la lógica

Para pensar lógicamente, tienes que convertirte en un detective. Sí, como esos de las películas, pero sin el sombrero ridículo. Aquí tienes tres pasos para empezar:

1. Revisa tus premisas. ¿De dónde salen? ¿Son sólidas o las estás inventando por conveniencia? Si tu argumento empieza con ‘Es que siempre ha sido así’, ya tienes un problema.

2. Busca evidencia. No, tu intuición no cuenta como evidencia. Necesitas datos, hechos, cifras. Si no tienes eso, lo más probable es que estés hablando desde el deseo, no desde la lógica.

3. Sé crítico contigo mismo. Pregúntate: ¿Estoy seguro de esto? ¿O simplemente quiero que sea verdad? Si la respuesta es la segunda, empieza de nuevo.

La Tentación del Atajo

La tentación de tomar atajos es grande. Es más fácil creer algo porque ‘lo dijo mi influencer favorito’ que investigar por tu cuenta. Es más cómodo repetir lo que escuchaste en la mesa familiar que cuestionarlo. Pero ahí está el truco: la lógica no es cómoda. No es fácil. Pero es la única manera de evitar que te vendan gato por liebre.

Así que la próxima vez que alguien te diga ‘Esto es lógicamente justificable’, pide ver la receta. Porque, como decía mi abuela, ‘Lo que no se justifica, se inventa’.

Conclusión: Deja de Engañarte

La justificación lógica no es un truco de magia. Es una herramienta que te permite pensar mejor, tomar decisiones más informadas y, sobre todo, evitar meter la pata de manera épica. Así que deja de engañarte. Deja de creer que tus deseos son verdades. Y, por favor, la próxima vez que estés en una cafetería discutiendo de política, asegúrate de saber de qué demonios estás hablando.

Porque, al final del día, la lógica es lo único que te separa de convertirte en el protagonista involuntario de una anécdota que todos van a contar en sus artículos.