La vez que casi pierdo a mi mejor amigo por culpa de una falacia
Hace unos años, estaba en un bar con mi mejor amigo, Carlos. Él estaba hablando de cómo creía que los horóscopos eran reales. Yo, como buen escéptico, le solté mi mejor monólogo sobre cómo no tenían ninguna base científica. Pero Carlos no se rajó. No, señor. Él sacó su mejor argumento: ‘El otro día leí mi horóscopo y decía que iba a tener un día difícil. Ese mismo día me despidieron del trabajo. ¿Cómo explicas eso?’. Yo, con toda la arrogancia del mundo, le dije: ‘Eso es solo coincidencia, Carlos. No te dejes engañar’. Él se me quedó mirando y dijo: ‘Tú siempre piensas que tienes la razón’. Y ahí empezó la bronca.
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Lo que no sabía entonces es que ambos estábamos siendo víctimas del mismo fenómeno: el sesgo de confirmación.
¿Qué es el sesgo de confirmación? (Y por qué odia tu felicidad)
El sesgo de confirmación es esa tendencia que tiene tu cerebro a buscar, interpretar y recordar información que confirma tus creencias preexistentes. Es como si tu mente fuera un abogado corrupto que solo busca pruebas que te den la razón, aunque estés equivocado. Y lo peor es que ni siquiera te das cuenta de que lo haces. Es como cuando te enamoras de alguien y solo ves sus virtudes. ¿Sus defectos? Fuera de mi pantalla.
Esto no es solo un problema de psicología barata. Es un problema que afecta tu vida diaria. Desde cómo eliges a tus amigos hasta cómo decides en qué invertir tu plata, el sesgo de confirmación está ahí, acechando.
El caso de Pepito: cuando el sesgo de confirmación te arruina la vida
El otro día, un cliente, al que llamaremos Pepito, me dijo: ‘Isra, el otro día invertí en criptomonedas porque todos mis amigos me dijeron que era el futuro. Y además, vi un montón de vídeos en YouTube de gente que se hizo millonaria con eso’. Le pregunté: ‘¿Y buscaste información sobre los riesgos?’. Me miró como si le hubiera hablado en arameo. ‘No, ¿para qué?’, dijo. ‘Si todos dicen que es seguro’. Ahí está, amigos. El sesgo de confirmación en todo su esplendor. Pepito estaba buscando información que confirmara lo que ya quería creer: que las criptomonedas eran una apuesta segura. El resultado? Perdió la mitad de su inversión en una semana.
Por qué tu cerebro es como un borracho en una discusión política
El sesgo de confirmación es especialmente peligroso cuando se trata de temas polarizados, como la política. Imagina esto: estás en una cena familiar y alguíen saca el tema de las elecciones. Tu tío comienza a hablar de su candidato favorito y tú, que no soportas al tipo, empiezas a buscar argumentos para contradecirlo. Pero no buscas información objetiva. No, señor. Buscas cualquier cosa que confirme que tu candidato es el mejor y el otro es un desastre. ¿El resultado? Una discusión interminable donde nadie aprende nada.
Es como si tu cerebro fuera un borracho que solo quiere pelear. No importa cuánta evidencia haya en contra de tu punto de vista, siempre encontrarás una manera de justificarlo. Y lo peor es que esto no solo te hace quedar mal en las cenas familiares. Te hace tomar decisiones equivocadas en todos los aspectos de tu vida.
¿Cómo vencer al sesgo de confirmación? (O al menos reducir el daño)
Bueno, aquí viene la parte difícil. El sesgo de confirmación es algo tan arraigado en nuestra mente que no podemos eliminarlo por completo. Pero sí podemos reducir su impacto. Aquí te dejo algunos consejos:
1. Busca información que contradiga tus creencias: Sí, duele. Pero es necesario. Si crees que algo es verdad, busca información que diga lo contrario. Te sorprenderás de lo útil que puede ser.
2. Rodéate de gente que piensa diferente: No, no estoy diciendo que te hagas amigo de quien te cae mal. Pero sí que te expongas a diferentes puntos de vista. Escucha lo que tienen que decir. A veces, incluso un idiota puede tener razón.
3. Cuestiona todo (incluso esto): Sí, incluso este artículo. No te creas todo lo que lees. Cuestiona. Investiga. Y si encuentras que estoy equivocado, avísame. No me ofendo.
En conclusión: tu cerebro es tu peor enemigo
El sesgo de confirmación es ese amigo tóxico que siempre te dice lo que quieres escuchar. Te hace sentir bien, pero al final, te lleva por el mal camino. La próxima vez que estés seguro de algo, pregúntate: ¿realmente tengo razón o es solo mi cerebro jugándome una mala pasada?
Y a Carlos, por cierto, le pedí perdón. Ahora entendemos mejor el poder del sesgo de confirmación. Aunque todavía cree en los horóscopos. Pero bueno, nadie es perfecto.