Community Manager en Medellín: El arte de no parecer un spam bot del parque Berrío

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Una historia que huele a pandebono caliente

Hace un par de semanas, estaba en un café del Poblado, aprovechando el Wi-Fi gratis y un tinto, cuando escuché la conversación más surrealista de mi vida. Dos tipos, con pinta de empresarios ‘hechos a pulso’, discutían sobre cómo manejar las redes sociales de su negocio.

‘Yo digo que le pagamos a mi sobrino, que él sabe de eso’, dijo uno, con la seguridad de quien cree que manejar redes es como jugar Candy Crush.

‘No, mejor lo hacemos nosotros. ¿Qué va a saber él? Total, es solo poner fotos y escribir cosas’, respondió el otro, mientras se comía un pandebono con la tranquilidad de quien acabara de resolver el dilema del siglo.

Ahí me di cuenta: Medellín está llena de marcas que creen que ser Community Manager es simplemente postear fotos de arepas, paisajes o, peor aún, publicar memes robados. Y eso, queridos lectores, es un problema más grande que el tráfico en la 80.

Por qué tu perfil parece un cementerio de publicaciones

El gran error de muchos negocios en Medellín es pensar que tener redes sociales es como tener un álbum de fotos. Subes una foto hoy, otra en tres meses, y así, hasta que tu perfil parece un cementerio de publicaciones donde nadie quiere entrar.

‘Es que no tengo tiempo’, me dijo un cliente una vez. Y yo le contesté: ‘¿Tiempo? Hermano, si tienes tiempo para tomar cafecito en La Plazuela, tienes tiempo para planificar tus redes’.

La verdad es que ser Community Manager no es solo subir fotos bonitas. Es crear una estrategia, entender a tu audiencia, y, sobre todo, contar historias que conecten. Si no lo haces, tu marca termina siendo como ese amigo que solo habla de trabajo en los parques: nadie le para bolas.

El caso de Pepito: Cuando la calidad brilla más que la cantidad

Hablando de parques, quiero contarles el caso de Pepito, un tipo que tenía una tienda de ropa en Laureles. Pepito se creía el rey de las redes porque publicaba tres veces al día. El problema: todas sus publicaciones eran fotos borrosas de maniquíes con frases como ‘¡Oferta insuperable, solo hoy!’. Spoiler: nadie compraba.

‘Pero si publico mucho’, me dijo Pepito, convencido de que cantidad es igual a calidad. Yo le dije: ‘Oye, Pepito, publicar mucho sin estrategia es como gritar en el metro: la gente te va a ignorar, o peor, te va a bloquear’.

Le ayudé a cambiar su enfoque. En vez de publicar tres veces al día, creamos contenido de valor: historias de cómo se fabricaban sus prendas, testimonios de clientes, y hasta un video de cómo combinar colores. El resultado: sus ventas aumentaron un 30%. Porque, al final, lo que importa no es cuánto publicas, sino cómo lo haces.

Los memes no son la solución (a menos que sepas usarlos)

Ahora, hablemos de los memes. En Medellín hay una obsesión enfermiza con ellos. Y sí, los memes son divertidos, pero usarlos mal puede convertirte en el meme de tu propia marca.

‘Es que los memes atraen más likes’, me dijo una clienta dueña de una tienda de accesorios. Y yo le contesté: ‘Claro, pero ¿esos likes se traducen en ventas? Porque si no, es como tener una fiesta con mucha gente, pero nadie compra trago’.

Los memes pueden funcionar, pero solo si tienen relación con tu marca y tu audiencia. No puedes publicar un meme random de un gato diciendo ‘Lunes otra vez’ si vendes seguros de vida. Eso es como poner salsa picante en una bandeja paisa: no pega.

Conclusión: Deja de tratar tu marca como un chiste

Si hay algo que aprendí en Medellín es que muchas marcas tratan sus redes sociales como un chiste. Y eso, queridos lectores, es un pecado capital. Tu marca no es un meme, no es un spam bot, y mucho menos un álbum de fotos viejas.

Ser Community Manager es un arte. Es entender a tu audiencia, crear contenido que conecte, y, sobre todo, contar historias que hagan que la gente quiera interactuar contigo. Si no lo haces, tu marca termina siendo como esa persona que solo habla de sí misma en las reuniones: aburrida e irrelevante.

Así que, la próxima vez que pienses en manejar tus redes sociales, recuerda: no es solo publicar fotos de arepas. Es crear una experiencia que enamore a tu audiencia. Porque, al final, eso es lo que hace que una marca destaque en una ciudad tan competitiva como Medellín.