Había una vez un tipo llamado Carlos. Carlos era el dueño de una pequeña panadería en el centro de Medellín. Sus empanadas eran legendarias, pero su negocio no iba tan bien como él esperaba. Un día, decidió que era hora de dar un salto al mundo digital. Contrató a un ‘experto’ en redes sociales que prometía resultados mágicos. El experto le dijo: ‘Carlos, vamos a hacer publicidad en Facebook, Instagram y TikTok. Vas a ver cómo te llueven los clientes.’
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Carlos, emocionado, soltó una buena cantidad de plata. El experto se puso manos a la obra. Publicó fotos de las empanadas con filtros que las hacían ver como si fueran más brillantes que el sol. Publicó videos de Carlos haciendo malabares con las empanadas (sí, malabares). Y no olvidemos los hashtags: #EmpanadasDeCarlos #LasMejoresEmpanadasDeMedellín #CarlosElReyDeLasEmpanadas.
Pero algo estaba mal. No llegaban los clientes. Los likes eran pocos, los comentarios inexistentes y las ventas seguían igual. Carlos estaba desconcertado. ¿Qué había pasado? ¿Por qué su campaña de publicidad en redes sociales estaba más muerta que su abuela?
El error número uno: Pensar que las redes son una máquina de likes
En primer lugar, Carlos cometió el error clásico: pensar que las redes sociales son solo para conseguir likes y followers. ¿Y qué hacen la mayoría de los negocios en Medellín? Exactamente eso. Se obsesionan con los likes y se olvidan de lo realmente importante: vender. Tu campaña de publicidad no es un concurso de popularidad. Es una herramienta para generar ingresos.
El experto que no era tan experto
El segundo error de Carlos fue contratar a alguien que no sabía lo que hacía. Muchos ‘expertos’ en redes sociales tienen más humo que un asado mal hecho. Te venden estrategias genéricas que funcionan en cualquier parte menos en tu negocio. El experto de Carlos no entendía el mercado de Medellín, no conocía a sus clientes potenciales y, peor aún, no sabía cómo hacer publicidad efectiva.
El caso de Pepito: El arte de desperdiciar dinero
El otro día, un cliente llamado Pepito me dijo: ‘Hice una campaña en Instagram y gasté 500 mil pesos. ¿Sabes cuántas ventas obtuve? Cero.’ Le pregunté qué había hecho y me contó que había publicado fotos de sus productos con textos como ‘¡Gran oportunidad! ¡No te lo pierdas!’ Sin estrategia, sin segmentación, sin nada. Le dije: ‘Pepito, estás tirando tu dinero por la ventana.’
La importancia de la segmentación
En Medellín, muchos negocios cometen el error de no segmentar su público. ¿Qué significa esto? Significa que están intentando venderle empanadas a alguien que está a dieta o venderle cerveza a alguien que no toma alcohol. Las redes sociales te permiten segmentar tu público de manera precisa. Puedes llegar a personas específicas, basándote en sus intereses, ubicación, edad y más. ¿Por qué no usar esta herramienta?
El contenido que no vende
Otro error común es el contenido aburrido. Si tu contenido es plano, genérico y sin chispa, no vas a captar la atención de nadie. Las redes sociales son un lugar competitivo. Tienes que destacar. No basta con publicar fotos de tus productos. Tienes que contar historias, generar emociones, crear conexiones. El contenido es el rey, pero el buen contenido es el emperador.
Por qué tu web parece un cementerio
Muchos negocios en Medellín tienen webs que parecen cementerios. No tienen vida, no están actualizadas, no tienen llamados a la acción. Y lo peor es que envían tráfico desde las redes sociales a estas páginas muertas. ¿Qué sentido tiene atraer personas a un lugar donde no van a hacer nada? Tu web debe ser el centro de tu estrategia digital. Debe estar bien diseñada, debe cargar rápido y debe tener claro qué quieres que hagan tus visitantes.
El caso de la boutique de moda
Recuerdo el caso de una boutique de moda en Medellín. Hicieron una campaña espectacular en Instagram, con modelos usando sus prendas en lugares icónicos de la ciudad. El problema es que no tenían un sitio web funcional. Cuando la gente hacía clic en el anuncio, llegaban a una página que estaba ‘en construcción’. ¿Resultado? Perdieron una oportunidad de oro para vender.
La importancia de medir
Finalmente, muchos negocios no miden los resultados de sus campañas. Gastan dinero sin saber si están obteniendo un retorno. Las redes sociales te dan métricas detalladas: alcance, interacciones, conversiones. ¿Por qué no usarlas? Si no mides, no puedes mejorar.
Conclusión: No seas Carlos
En resumen, si no quieres que tu campaña de publicidad en redes sociales esté más muerta que tu abuela, evita los errores de Carlos. No te obsesiones con los likes, contrata a alguien que realmente sepa lo que hace, segmenta tu público, crea contenido interesante, ten una web funcional y mide tus resultados. Las redes sociales son una herramienta poderosa si las usas bien. No las desperdicies.