El día que Juan quiso ser el rey de Google
Juan tenía un restaurante en el Poblado. No era uno cualquiera, era EL restaurante. El sitio donde los turistas sacaban fotos, los influencers se tomaban selfies y las parejas celebraban aniversarios. Pero había un problema: nadie lo encontraba en Google.
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Un día, Juan decidió que ya era suficiente. Contrató a un ‘experto en SEO’ que le prometió el primer lugar en las búsquedas en solo un mes. ¿El precio? Dos millones de pesos. Juan, emocionado, dijo que sí sin dudarlo.
Un mes después, el ‘experto’ le envió un reporte lleno de gráficos bonitos y palabras rimbombantes: ‘indexación’, ‘keywords’, ‘backlinks’. Juan no entendía nada, pero estaba feliz. Hasta que se dio cuenta de que su restaurante no aparecía ni en la página 10 de Google. Había perdido dos millones de pesos y su paciencia.
Ese día, Juan aprendió una lección importante: en Medellín, el SEO puede ser tu mejor aliado o tu peor enemigo.
Por qué tu web parece un cementerio
Aquí va mi primera crítica: la mayoría de las webs en Medellín están más muertas que el mercado de San Alejo un lunes por la mañana. ¿Por qué? Porque creen que tener una página es suficiente. Spoiler: no lo es.
El otro día, un cliente me dijo: ‘Ya tengo mi web, ¿qué más necesito?’. Le contesté: ‘¿Sabes qué pasa si tienes un local hermoso en el centro comercial pero nadie sabe que existe? Exacto, te vas a la quiebra’. Lo mismo pasa con tu web. Si nadie la encuentra, es como si no existiera.
Y aquí viene el segundo error garrafal: creer que el SEO es solo poner palabras clave. No, señores. El SEO es como hacer una arepa: si no le pones el queso adecuado, no sabe igual. Una estrategia de SEO bien hecha tiene que ver con contenido de calidad, diseño responsive, velocidad de carga y, sí, también palabras clave. Pero no cualquier palabra clave, sino las que realmente buscan tus clientes.
El caso de Pepito, el rey de los backlinks falsos
Pepito tenía una ferretería en Sabaneta. Un día, decidió contratar a un ‘gurú del SEO’ que le prometió miles de visitas comprando backlinks. ¿Qué son backlinks? En teoría, son enlaces desde otras páginas hacia la tuya. En la práctica, si los compras de mala calidad, Google te castiga.
Pepito no sabía eso. Pagó, recibió su reporte de backlinks y esperó a que su ferretería apareciera en el primer lugar de Google. Lo que pasó fue todo lo contrario: su web desapareció del mapa. Literalmente. No aparecía ni buscando el nombre exacto del negocio.
Cuando me contó esta historia, casi me da un ataque de risa. Pero también me dio rabia. Porque en Medellín hay mucha gente como Pepito, que confía en supuestos expertos que no tienen idea de lo que están haciendo.
El SEO no es magia, es estrategia
Aquí va mi opinión más polémica: el SEO no es algo que puedas hacer de la noche a la mañana. No es magia, no es un truco, no es una fórmula secreta. Es una estrategia a largo plazo.
El otro día, alguien me dijo: ‘Necesito resultados ya, ¿cuánto tiempo tardas para ponerme en el primer lugar?’. Le contesté: ‘Imagina que estás sembrando un árbol. ¿Cuánto tiempo tardas en ver los frutos? Exacto. Lo mismo pasa con el SEO’.
Pero aquí está el truco: si lo haces bien, los frutos son increíbles. Piensa en un negocio que aparezca en el primer lugar de Google cuando alguien busca ‘restaurantes en Medellín’. ¿Cuántos clientes crees que puede atraer? Exacto, un montón.
Conclusión: El SEO puede ser tu mejor inversión… o tu peor gasto
El SEO en Medellín es como el metro: si sabes cómo usarlo, te lleva a donde quieres. Si no, te deja perdido en mitad de la nada. La clave está en contratar a alguien que realmente entienda lo que está haciendo, no a un charlatán que te promete el cielo y te entrega el aire.
Así que, si estás pensando en mejorar tu posicionamiento en Google, tómate tu tiempo. Investiga, pregunta, compara. Y sobre todo, no caigas en la trampa de los atajos. Porque en el mundo del SEO, los atajos solo te llevan al fracaso.
Y si no me crees, pregúntale a Juan y a Pepito. Ellos ya aprendieron la lección.