AI Video Generators: El secreto detrás de los videos que te hipnotizan (y cómo no arruinarlo)

El día que Pepito intentó ser Spielberg (y fracasó épicamente)

Todo comenzó en una reunión de amigos. Pepito, el clásico ñoño del grupo, llegó con su portátil bajo el brazo y una sonrisa que decía: ‘Estoy a punto de cambiar el mundo’. Nos sentamos alrededor de la mesa, y sin más preámbulos, pulsó play. Lo que vimos fue… bueno, digamos que fue algo. Un video de tres minutos con imágenes que parecían sacadas de un sueño febril, música de elevador y un narrador robótico que decía cosas como ‘El futuro es ahora, pero también es el pasado’.

Te recomendamos leer: Marketing Digital Medellin

Te recomendamos leer: Ai Video Generator

Cuando terminó, el silencio fue incómodo. Todos estábamos pensando lo mismo: ‘¿Qué demonios acabo de ver?’. Pepito, iluso, preguntó: ‘¿Qué tal?’. Intentamos ser amables. ‘Interesante’, dijimos. Pero él no se dio cuenta de que ‘interesante’ es el eufemismo más grande del mundo para decir ‘Esto es un desastre’.

Resulta que Pepito había descubierto los AI video generators. Esas herramientas mágicas que prometen convertirte en el próximo Tarantino con solo pulsar un botón. Pero, como buen aficionado, pensó que la tecnología lo haría todo por él. Error catastrófico.

Por qué tu video con IA parece un circo de tercos

Aquí está el problema: la gente cree que los AI video generators son como la máquina de Willy Wonka. Metes tus ideas, giras la manivela y ¡bam!, sale una obra maestra. Pero no. Es más como tener un Ferrari sin saber conducir. Puede que tengas la mejor herramienta del mundo, pero si no sabes usarla, vas a estrellarte.

El otro día, un cliente me dijo: ‘No entiendo por qué mi video no está funcionando. Le dije a la IA que hiciera algo épico’. Y yo le contesté: ‘¿Qué significa épico para ti? Porque para la IA, épico podría ser un dinosaurio tocando el saxofón bajo la lluvia’.

La gente comete el error de pensar que la IA es mágica. Pero no lo es. Es una herramienta, no un genio en una lámpara. Si no le das instrucciones claras y específicas, va a hacer cualquier cosa. Y cuando digo cualquier cosa, me refiero a cualquier cosa.

El caso de la señora que quería un video de su gato

No puedo dejar de reírme cuando pienso en esto. Una señora llegó a mi oficina con la idea más descabellada: quería un video de su gato como protagonista de ‘El Padrino’. Sí, como Don Corleone. Le pregunté: ‘¿Qué tiene que ver su gato con la mafia italiana?’. Y ella, muy seria, me dijo: ‘Es que tiene una mirada muy intensa’.

Le expliqué que no podíamos simplemente ponerle un traje y una voz grave a su gato. Necesitábamos una historia, un guión, algo que hiciera sentido. ¿El resultado? Un video donde el gato controla un imperio de comida de lata y un narrador que dice: ‘Mittens lo sabía: en el mundo de los felinos, solo hay dos opciones: dominar o ser dominado’. Fue, sin duda, el proyecto más raro de mi carrera.

Por qué tu video necesita un alma

Aquí está el secreto que nadie te cuenta: los AI video generators son increíbles, pero son solo un cincuenta por ciento de la ecuación. El otro cincuenta por ciento eres tú. Sin tu perspectiva, tu creatividad, tu historia, el video es solo un montón de imágenes pegadas sin sentido.

El otro día, un amigo me dijo: ‘Pero si la IA hace todo, ¿para qué necesito un copywriter?’. Y yo le dije: ‘Porque alguien tiene que asegurarse de que tu video no termine siendo un viaje psicodélico por el espacio-tiempo’.

La IA puede generar videos, pero no puede generar emociones. No puede entender qué es lo que hace que tu audiencia se conecte con tu mensaje. Eso es algo que solo tú puedes hacer.

El futuro de los videos es humano (con un toque de IA)

Así que, ¿cuál es la solución? Simple: usa la IA como herramienta, no como muleta. Aprende a darle instrucciones claras, a pensar en la narrativa, en el mensaje, en la audiencia. No dejes que el video se convierta en un Frankenstein de imágenes y sonidos sin sentido.

Y sobre todo, no seas como Pepito. No seas el tipo que cree que la tecnología lo hará todo por ti. Porque, al final del día, lo que hace que un video sea memorable no es la herramienta que lo creó, sino la persona que lo pensó.

Así que la próxima vez que te sientes frente a un AI video generator, recuerda: no se trata solo de pulsar un botón. Se trata de contar una historia que valga la pena.