¿Cuánto cuesta un video? La verdad que nadie te cuenta en Medellín
Todo empezó en un café del Poblado. Yo, tomándome un tinto como cualquier buen paisa, y mi cliente, Mauricio, lanzándome una bomba: ‘Isra, ¿cuánto cuesta un video de tres minutos?’. Me quedé mirándolo como si me hubiera preguntado cuántas estrellas hay en el universo. ‘Depende’, le dije, intentando ser diplomático. Pero él insistió: ‘¿Cinco millones?’. Ahí supe que Mauricio estaba a punto de cometer un error monumental.
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Mauricio es un empresario inteligente, pero como muchos en Medellín, tiene la idea de que hacer un video es como comprar un par de zapatos: eliges el modelo, pagas y listo. Error. Un video no es un producto, es un proceso. Y, como todo proceso, tiene variables que pueden hacer que el precio oscile entre ‘barato’ y ‘me vendí un riñón’.
Cuando el presupuesto es una lotería
Aquí está el problema: mucha gente piensa que todos los videos son iguales. ‘Es solo grabar y editar, ¿no?’. ¡No! Un video puede ser un TikTok cutre hecho con el celular o un spot cinematográfico que parece sacado de Hollywood. Y ahí es donde la gente pierde la cabeza. O mejor dicho, el presupuesto.
El otro día, otro cliente, al que llamaremos Pepito porque sí, me dijo: ‘Isra, ya tengo el guión, solo necesito que lo grabes y edites. ¿Un millón?’. Le miré con cara de ‘¿en serio?’ y le dije: ‘Pepito, ¿sabes que el guión es apenas el 10% del trabajo?’. Me miró como si le hubiera hablado en chino.
Así funciona en Medellín: la gente subestima el trabajo detrás de un video. Piensan que es solo apretar un botón y mágicamente aparece un producto digno de Cannes. Spoiler: no es así.
‘¿Por qué no usamos el celular?’ y otras preguntas que me dan ganas de llorar
Aquí entramos en terreno peligroso. Las frases más comunes que escucho en reuniones de producción son:
‘¿Por qué no usamos el celular? Total, ahora los videos salen bien’.
Sí, claro. Si quieres que tu video parezca un tutorial de YouTube hecho en 2010. Pero si buscas calidad profesional, necesitas equipo profesional. ¿Sabes cuánto cuesta una cámara profesional? Ni te lo digo, porque te vas a desmayar.
‘¿Para qué vamos a contratar un actor? Que lo haga el practicante’.
Esto es como decir: ‘¿Para qué vamos al médico? Que me cure el de limpieza’. Por favor, no. La actuación es un talento, y si quieres que tu video transmita emociones reales, necesitas a alguien que sepa lo que está haciendo.
‘¿Cuatro horas de edición? Pero si es solo cortar y pegar’.
Ah, claro. Porque editar un video es como armar un rompecabezas. Solo falta que me digan: ‘¿Por qué no lo haces en Canva?’. No tengo palabras.
El síndrome del ‘ahorro’ que sale caro
Una de las cosas que más me exaspera es cuando los clientes quieren ahorrar en todo. ‘¿Para qué alquilar un estudio? Hagámoslo en mi casa’. Sí, perfecto. ¿Y el sonido? ¿Y la iluminación? ¿Y el espacio? Spoiler: tu casa no tiene las condiciones para grabar un video profesional.
El otro día, una cliente me dijo: ‘Isra, ya contraté a mi sobrino para que edite el video. Es muy bueno con el Movie Maker’. Me dolió el alma. Le expliqué que editar un video no es solo juntar clips, es crear una narrativa, ajustar colores, agregar efectos, mejorar el sonido… Básicamente, es arte. Pero al parecer, para ella, su sobrino era el próximo Spielberg.
El resultado fue un video que parecía hecho por un niño de primaria. Y ella, encima, tuvo que pagarme el doble para arreglarlo. Moraleja: lo barato sale caro.
El día que un cliente quería un video ‘como el de Nike’ por el precio de una empanada
Esto es clásico. ‘Isra, quiero un video como el último comercial de Nike’. Genial. ¿Sabes cuánto cuesta un video de Nike? Millones. Literalmente, millones. Pero este cliente quería algo similar por dos millones de pesos. Le expliqué que Nike tiene un equipo de cien personas, cámaras de última generación, locaciones en el extranjero y un presupuesto ilimitado.
Su respuesta: ‘Pero seguro tú puedes hacer algo parecido’. Sí, claro. Y yo también puedo ganar el Mundial de fútbol… en mis sueños.
Cómo evitar que tu proyecto sea un desastre financiero
Si quieres hacer un video y no perder la cabeza (tu dinero) en el intento, aquí tienes mis consejos:
1. Define tus objetivos.
¿Qué quieres lograr con el video? ¿Vender? ¿Informar? ¿Entretener? Esto te ayudará a saber qué tipo de video necesitas y cuánto invertir.
2. Investiga los costos reales.
No te quedes con la primera oferta. Compara precios, pero también calidad. Recuerda que lo barato puede salirte caro.
3. Invierte en profesionales.
Si buscas resultados profesionales, contrata a profesionales. No intentes ahorrar en cosas clave como la edición o la producción.
4. Sé realista con tu presupuesto.
Si quieres un video de alta calidad, prepárate para invertir. No pretendas hacer un Ferrari con el presupuesto de un Renault 4.
Conclusión: El video que vale la pena
Al final, todo se reduce a esto: un video es una inversión, no un gasto. Si lo haces bien, puede generar resultados increíbles para tu marca. Pero si intentas tomar atajos, el resultado será mediocre. Así que, la próxima vez que pienses en hacer un video, recuerda la historia de Mauricio, Pepito y el cliente del ‘video como el de Nike’. Y sobre todo, recuerda que la calidad tiene un precio.
Ahora, si me disculpas, voy a tomarme otro tinto. Esto de explicar los costos de producción me deja exhausto. ¡Nos vemos en el próximo artículo!
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