Deepfakes Marketing: Cuando la tecnología te hace quedar como el protagonista de Black Mirror

El día que Juan se convirtió en Elon Musk (sin querer)

Juan era el tipo de publicista que siempre llevaba una corbata torcida y un café frío en la mano. Trabajaba en una agencia pequeña en Medellín, donde la palabra ‘innovación’ se usaba más para vender que para hacer. Un día, mientras navegaba por YouTube, se encontró con un vídeo de Elon Musk hablando en perfecto español. ‘¡Esto es oro!’, pensó Juan. ‘Si puedo hacer que Musk hable de mi producto, el mundo será mío’.

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Sin pensarlo dos veces, Juan descargó una herramienta de deepfake, un software que permite crear vídeos falsos hiperrealistas. Tres horas y cinco tutoriales después, tenía un vídeo de Elon Musk recomendando su cliente, una marca de pañales ecológicos. Juan lo subió a las redes sociales y se fue a casa feliz, imaginándose las ventas disparándose.

Pero al día siguiente, el mundo se le vino encima. El vídeo se había vuelto viral, pero no como Juan esperaba. La gente estaba furiosa. ‘¿Cómo es posible que Musk promocione pañales?’, decían algunos. ‘Esto es falso’, gritaban otros. La empresa de Juan recibió amenazas legales, y el pobre publicista terminó siendo trending topic por todas las razones equivocadas.

Por qué los deepfakes son como el alcohol: en dosis pequeñas, maravilloso; en exceso, un desastre

Aquí es donde entra el problema: la gente cree que los deepfakes son la fórmula mágica para el éxito en marketing. Y sí, pueden ser increíblemente efectivos. Pero usarlos sin estrategia es como prender fuego a tu casa para calentarte en invierno. Funciona, pero no es recomendable.

El otro día, un amigo me dijo: ‘¡Los deepfakes son el futuro! Voy a crear un vídeo de Messi usando mis zapatillas para vender más’. Y yo le contesté: ‘¿Y qué pasa si Messi ve el vídeo y te demanda? ¿O si tus clientes descubren que es falso y pierden la confianza en tu marca?’. Mi amigo se quedó callado, pero la pregunta sigue siendo válida.

Cómo hacer deepfakes marketing sin terminar en la cárcel

Primero, deja de pensar que los deepfakes son una solución rápida. No lo son. Son una herramienta poderosa, pero como cualquier herramienta, requieren habilidad y prudencia. Aquí tienes tres reglas básicas:

1. Sé transparente: Si vas a usar un deepfake, díselo a tu audiencia. No finjas que es real. La honestidad te salvará de muchos dolores de cabeza.

2. Usa personajes ficticios: En vez de poner a Messi o a Shakira, crea un personaje ficticio que represente tu marca. Así evitarás problemas legales y mantendrás la credibilidad.

3. Apunta a la creatividad, no al engaño: Los deepfakes pueden ser increíblemente creativos. Úsalos para contar historias que conecten con tu audiencia, no para engañarla.

El caso de Pepito: El hombre que convirtió el fracaso en éxito

Pepito era un vendedor de seguros que decidió usar deepfakes para promocionar su negocio. En vez de crear un vídeo falso de un famoso, decidió hacer algo completamente diferente: creó un personaje llamado ‘Seguro Man’, un superhéroe que salvaba a la gente de los riesgos cotidianos. El vídeo fue un éxito rotundo, no porque fuera realista, sino porque era divertido y conectaba con la audiencia.

Pepito entendió algo que muchos ignoran: los deepfakes no son sobre tecnología, son sobre storytelling. Si tienes una buena historia, la tecnología es solo la cereza del pastel.

Deepfakes marketing: ¿El futuro o el fin de la credibilidad?

La pregunta del millón es: ¿los deepfakes son el futuro del marketing o el principio del fin de la credibilidad? La respuesta, como todo en la vida, depende de cómo los uses. Si los usas con responsabilidad y creatividad, pueden ser una herramienta increíble. Si los usas para engañar, te convertirás en el villano de una película de ciencia ficción.

Así que la próxima vez que pienses en usar un deepfake, pregúntate: ¿Estoy contando una historia que vale la pena? ¿O estoy jugando con fuego? Porque, como aprendió Juan, el marketing es un arte, no un experimento de laboratorio.