Imagínate esto: estás en una reunión importante con un cliente potencial. Has preparado una presentación impecable, con gráficos que harían llorar a Picasso de emoción. Pero, en lugar de verte a ti mismo hablando frente a la pantalla, aparece un avatar digital que parece salido de un videojuego de los 90. ¿Te sentirías profesional? ¿Te tomarían en serio? Bueno, eso mismo le pasó a mi amigo Juan hace unas semanas.
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El desastre del avatar que nadie pidió
Juan, un empresario de Medellín, estaba emocionado por lanzar su nueva plataforma de e-learning. Pensó que usar un HeyGen Avatar sería una idea innovadora. ¿Un avatar que habla por ti? ¡Genial! Pero el día de la presentación, algo salió mal. El avatar, con su voz robótica y movimientos mecánicos, comenzó a repetir frases fuera de contexto. El cliente, con una cara de incredulidad que aún recuerdo, preguntó: ‘¿Esto es una broma?’. Juan perdió el contrato y el respeto de su cliente en menos de 5 minutos. Pero, ¿por qué?
¿Por qué tu avatar parece salido de una película mala de ciencia ficción?
Aquí está el problema: la gente piensa que usar un HeyGen Avatar es sinónimo de innovación. Pero no se dan cuenta de que está mal usado. Es como comprar un Ferrari y ponerle llantas de bicicleta. Sí, tienes un Ferrari, pero no sirve para nada. Lo mismo pasa con los avatars. Si no sabes cómo usarlos, mejor no los uses.
El caso de Pepito: el rey del ridículo
El otro día, un cliente llamado Pepito me dijo: ‘Quiero un avatar que hable como yo, pero que sea más guapo’. Me quedé mirándolo como si me hubiera hablado en chino. ‘Pepito’, le dije, ‘un avatar no es tu doble en Hollywood. Es una herramienta, no un actor’. Pero él insistió. El resultado fue un avatar que parecía una mezcla entre Brad Pitt y un robot de juguete. ¿El resultado? Su audiencia se rió en su cara. Literalmente.
La verdad incómoda que nadie quiere escuchar
Aquí va mi opinión polémica: los HeyGen Avatars no son para todos. Sí, son geniales cuando se usan bien, pero la mayoría de la gente los usa mal. ¿Por qué? Porque piensan que es algo fácil, que cualquiera puede hacerlo. Pues no. Usar un avatar requiere estrategia, conocimiento y, sobre todo, sentido común.
¿Cómo saber si tu avatar está matando tu marca?
Aquí tienes una lista rápida para saber si estás matando tu marca con un avatar:
- Si tu avatar parece un personaje de Minecraft, estás en problemas.
- Si la voz del avatar suena como un GPS, estás en problemas.
- Si tu audiencia se ríe más de lo que aprende, estás en problemas.
El truco definitivo para usar HeyGen Avatars sin morir en el intento
Aquí va mi consejo de oro: si vas a usar un HeyGen Avatar, asegúrate de que sea relevante para tu audiencia. No lo uses solo porque está de moda. Úsalo porque tiene sentido para tu marca. Y, sobre todo, asegúrate de que sea profesional. Si no sabes cómo hacerlo, contrata a alguien que sí sepa. Tu marca te lo agradecerá.
Conclusión: ¿Son los HeyGen Avatars el futuro o una moda pasajera?
Los HeyGen Avatars pueden ser el futuro del marketing digital, pero solo si se usan bien. Si los usas mal, serán solo una moda pasajera que nadie recordará. Así que, antes de lanzarte a usar un avatar, piénsalo dos veces. Tu marca depende de ello.