La peor llamada de ventas de la historia
Hace un par de semanas, estaba sentado en un café en Medellín, disfrutando de un tinto bien cargado y tratando de evitar pensar en el trabajo. Pero entonces, mi paz fue interrumpida por una escena que parecía sacada de una mala película de comedia. Al lado mío, un tipo (llamémoslo Juan) estaba tan emocionado que casi se le cae el celular de las manos. Había conseguido el contacto de un potencial cliente y estaba a punto de hacer su primera llamada de ventas.
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Y ahí empezó el desastre.
Juan comenzó hablando tan rápido que parecía que le habían apretado el botón de ‘avance rápido’. Su tono era tan robótico que si lo hubieras puesto en un sintetizador de voz, nadie habría notado la diferencia. Y lo peor: estaba leyendo un guion. Sí, un guion. Cada palabra era tan rígida que podías sentir el papel crujir en su mente. El resultado fue predecible: el potencial cliente cortó la llamada en menos de 30 segundos.
Y ahí pensé: ‘Esto es lo que pasa cuando nadie te enseña cómo hacer audios de ventas que realmente funcionen’. Pero tranquilo, aquí estoy para salvarte de cometer los mismos errores que Juan.
Por qué tus audios de ventas suenan como un robot con resaca
Vamos a dejarlo claro desde el principio: si tus audios de ventas suenan como si los hubiera escrito un estudiante de ingeniería en su primer día de prácticas, estás haciendo algo mal. Y no, no es suficiente con grabar un audio de WhatsApp y enviarlo en masa a todos tus contactos. Eso no es vender, eso es spam disfrazado de profesionalismo.
El problema más común que veo es que la gente piensa que un audio de ventas es simplemente decir: ‘Hola, tal. Te escribo para ofrecerte este producto que es increíble y bla bla bla…’. ¡Aburrido! Si quieres que alguien te escuche, tienes que ser interesante. Tienes que contar una historia. Tienes que hacerles sentir algo.
Pero no, tú prefieres hacer lo mismo que hace todo el mundo: sonar como un robot con resaca. ¡Por favor!
El caso de Pepito: Cuando el entusiasmo se convierte en desesperación
El otro día me llamó un cliente desesperado. ‘Isra, no sé qué hacer. Mis audios de ventas no funcionan y necesito cerrar este mes fuerte.’ Le pedí que me enviara uno de sus audios para ver qué estaba haciendo mal. Y ahí estaba el problema: Pepito estaba tan emocionado que parecía que había tomado tres cafés antes de grabar.
‘HOLA CARLOS, ¿CÓMO ESTÁS? QUERÍA CONTARTE SOBRE ESTA OPORTUNIDAD INCREÍBLE QUE TENEMOS, ES ÚNICA Y NO PUEDES PERDÉRTELA…’ ¡Ay, madre! Si yo fuera Carlos, habría bloqueado el número antes de que terminara el audio.
Le dije: ‘Pepito, tranquilo. El entusiasmo es bueno, pero la desesperación te delata.’ Y ahí empezamos a trabajar en un audio que no solo sonara natural, sino que también generara curiosidad y confianza.
Cómo hacer un audio de ventas que no dé pena ajena
Primero, olvida el guion. Sí, lo sé, es más seguro seguir un script, pero nadie quiere escuchar a alguien leyendo un texto. En cambio, piensa en qué le dirías a un amigo si estuvieras recomendando algo que realmente te gusta. Habla con naturalidad, como si estuvieras sentado frente a esa persona.
Segundo, cuenta una historia. En vez de decir: ‘Este producto es increíble’, cuéntale cómo te ayudó a ti o a alguien más. La gente no compra productos, compra soluciones. Y si puedes mostrarles cómo tu producto puede solucionar su problema, ya ganaste.
Tercero, no desesperes. Si el potencial cliente no responde de inmediato, no te pongas a enviar más audios cada hora. Respeta su tiempo y dale espacio. Un buen audio de ventas es como una buena conversación: tiene ritmo, pausas y un propósito claro.
El poder de la curiosidad (y cómo usarla a tu favor)
Uno de los mejores trucos que puedes usar en tus audios de ventas es generar curiosidad. En vez de decir: ‘Te escribo para ofrecerte este curso de marketing digital’, di: ‘Te escribo porque tengo algo que puede ayudarte a duplicar tus ventas en menos de un mes.’ ¿Ves la diferencia? Uno suena genérico, el otro suena intrigante.
Y aquí está el secreto: no tienes que revelar todo en el primer audio. Deja que el potencial cliente quiera saber más. Haz preguntas que despierten su interés, como: ‘¿Sabías que el 80% de los negocios no están usando esta estrategia?’ O: ‘¿Qué harías si pudieras aumentar tus ingresos en un 50% sin gastar más en publicidad?’
Cuando generas curiosidad, no estás vendiendo, estás invitando a la gente a descubrir algo. Y eso, querido amigo, es oro puro.
Conclusión: Deja de arruinar tus audios de ventas
Si algo aprendí viendo a Juan en el café es que el error más grande que puedes cometer al hacer audios de ventas es dejar que el miedo te controle. No temas sonar diferente. No temas ser tú mismo. Y sobre todo, no temas contar historias que conecten con la gente.
Así que la próxima vez que vayas a grabar un audio de ventas, piensa en esto: ¿Sonaría esto bien si se lo dijera a un amigo? Si la respuesta es no, vuelve a empezar. Y si necesitas ayuda, ya sabes dónde encontrarme.
Por ahora, esto es todo. ¡A vender se dijo!
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